martes, 28 de agosto de 2007

PADRES (03). Paternidad irresponsable: Una muestra contundente.



La televisión venezolana muestra una prueba contundente de lo que es una mala relación padre – hijo. Se trata de una pauta publicitaria transmitida a cada momento sin la menor vergüenza y sin ninguna intervención de los famosos organismos que controlan la televisión.
Tres adolescentes conversan viendo la televisión. Uno de ellos le dice a otro, hijo del dueño de la casa, que cuando éste llegue le pida prestado el carro para salir a pasear. El muchacho le contesta que eso es imposible, que por nada del mundo su papá le va a prestar el carro. En ese preciso instante sienten que están abriendo la puerta de la casa, tres o cuatro metros detrás de ellos y es el padre quien está llegando.
Los tres muchachos apenas si voltean para constatar quién es el que está entrando y al comprobar que es el dueño de la casa, sin que medie ningún recibimiento ni saludo, nada, giran la cabeza para continuar viendo la televisión.
El padre entra a la casa, cruza a la derecha (supongo que a su habitación) , se detiene un poco y también sin ningún saludo ni nada importante le lanza las llaves del carro a los muchachos y le advierte a su hijo que maneje con cuidado. Acto seguido la propaganda se conduce hacia su fin comercial, en el que precisamente se trata de reflejar que la sorpresa de los muchachos al recibir las llaves es equivalente a la que tendrán los televidentes cuando comprueben los beneficios que le ofrece una compañía de televisión por cable.
No hay ningún afecto, ningún interés por el reencuentro al final del día, no hay un gesto de amor de padre a hijo ni viceversa. Más bien la murmuración de los muchachos antes que el señor llegara da cuenta que lo tienen en mal concepto por el hecho de haberles negado el carro en anteriores oportunidades. El padre, por su parte, le lanza las llaves sin mirarlos y agota su rol como tal con la mínima advertencia que puede hacerles, sin que le interese nada más de lo que van a hacer.He de suponer que al llevarse el carro irían conversando algo así como “, coño, chamo, tú si hablas paja de tu papá, que es una mierda, no vale...”, “ sí, - agrega el otro – “ tu papá es de pinga, sin mucha vaina nos prestó el carro, además, a veces te lo niega para que sepas que tienes que portarte bien, no jó...”. Y el conductor, el hijo del “ viejo” seguramente lo absolverá por ese día. Después de todo, eso es lo que enseña también la televisión. Que la relación entre padres e hijos es circunstancial, material, interesada, sin nada más que agregarle. Aunque vivan bajo el mismo techo, que parece ser el concepto de “hogar” que aquí predomina, como en el caso de esta propaganda.

1 comentario:

Carlos dijo...

Hola hace tiempo te escribí quizás seamos primos muy pero muy lejanos. Mi biscabuelo era Miguel Castillo Amengual (hijo de Vicente Amengual) y padre de Alberto CAstillo Arráez.
Te recomiendo mi post de hoy
saludos
http://venezuelaysuhistoria.blogspot.com/