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martes, 19 de agosto de 2008

¿ Son necesarias las vacaciones judiciales ?



Una asociación o fundación llamada creo que "Justicia Libre", ha colocado en televisión unos espacios de protesta por las vacaciones judiciales, bajo la creencia que ese mes de inactividad judicial del 15 de agosto al 15 de septiembre, incide en el rendimiento del sistema judicial.
Me parece que sus directivos, creo que bien intencionados, no tienen mucha experiencia en esta materia. En primer lugar, ese mes de vacaciones es la única forma de la que disponemos los abogados litigantes para nuestro descanso. Cuando llega ese periodo estamos,exhaustos, agotados, ya no podemos más y lo vemos como una gracia divina.
En segundo lugar - y esto es lo más importante - no es con más tiempo de trabajo como se resuelve este problema. La solución es relativamente fácil: 1) Crear más, muchos más tribunales, dejando atrás la creencia que esto es una pérdida de dinero, cuando en realidad es inversión social.2) Deslastrar la justicia de tantas formalidades y "papeleo" inútil, concentrando las sentencias en su verdadero componente decisor; 3) establecer una justicia disciplinaria efectiva para quienes ocupan los tribunales sin necesidad, abandonan las causas, etc.; 3) jueces autónomos, con experiencia, respetando escalafones, etc. Por ahí va la cosa.

martes, 5 de agosto de 2008

(10) La justicia en un país campamento.



En un país con profundo sentido o sentimiento nacionalista, que ya quedó claro que no son todas esas actitudes febriles o teatrales de gritos y consignas, la justicia es el medio esencial para preservarlo. Los jueces son los grandes orfebres de una verdadera nación, de un asentamiento humano en un territorio donde sus ciudadanos están unidos por verdaderos lazos garantistas de su destino.
La justicia en los campamentos no es finalista. Se limita a dirimir controversias mientras dura la ocupación del territorio, en términos suficientes para garantizar que cada quien haga lo que vino a hacer o lo que quiere hacer. Por consiguiente, los jueces no son sino simples funcionarios que dirimen controversias. La justicia es así inmediata, superficial, desalmada.
La justicia de una verdadera nación está enfocada en grandes propósitos: el ser humano, sus espacios vitales, su aporte al todo, sus necesidades y la garantía de su condición de ciudadano. Los jueces aquí son profundamente reflexivos, pues tienen que preservar el equilibrio social y la necesidad de la sociedad de estar fuerte ante cualquier contingencia. Los jueces están en la obligación de mantener vivas las expectativas de todo el conglomerado social. Son su garantía. Son su instrumento esencial de supervivencia.
En una auténtica nación todo reposa en la sanidad y sabiduría de sus jueces. Y se les respeta. Sus decisiones, buenas o malas, tienen siempre el signo de que fueron tomadas para preservar las instituciones. Los yerros pueden corregirse y el sistema se supera.
Los jueces nuestros ya no pueden hacer nada mejor. Nunca antes tampoco lo hicieron a cabalidad, pero había algunas luces.
Algún día tendremos que empezar de nuevo.

martes, 15 de julio de 2008

Humor de abogado para combatir la tardanza judicial.


Llego a un tribunal de una ciudad de Venezuela a cumplir con unas diligencias en mi trabajo de abogado litigante y me encuentro a un viejo amigo, litigante también, quien me narra las dificultades que hay para lograr una sentencia sin tanta dilación.
Ovidio, que así se llama el colega, es un hombre educado, de mucha simpatía y siempre con un gran sentido del humor. Me cuenta que en días pasados logró una audiencia con la juez para hablarle sobre un caso suyo que lleva años en espera de sentencia y ya con ella trató de hacerlo de la manera más educada, más divertida pero que reflejara un reclamo contundente por la demora en sentenciar.
" Doctora - le dijo a la juez - yo he venido al tribunal dos días seguidos y nos hemos visto y saludado ¿ cierto ? ", "sí, es verdad, te he visto los últimos dos días ", respondió ella enseguida.
" Okey, ¿ usted recuerda como vine vestido esos dos días" preguntó el litigante. Y la juez le respondió: " No, la verdad es que no me fijado "
" Bueno, fíjese, yo apenas me he cambiado las camisas pero el traje que he traido esos dos días es el mismo. Ahora, ¿ usted ve aquella colega que está en la cola pidiendo un expediente ?" continuó Ovidio.
" Sí, si claro, igual que tú ha venido estos últimos dos días, ayer vino con un vestido de flores y hoy con ese conjunto marrón, pero porqué me preguntas eso ?" dijo la juez.
" Porque ustedes las mujeres tienen que vestirse distinto todos los días y repiten un vestido o un conjunto cuando ya creen que nadie recuerda que se lo pusieron ¿cierto ? " agregó mi amigo.
"¿ Y ?" fue lo único que obtuvo como respuesta de la juez.
" Que si no usted decide rápido, entonces ellas no cobran y si no cobran ¿ cómo hacen para ensanchar y mejorar el vestuario ?..." concluyó Ovidio.
A mi amigo lo llamaron repentinamente para anunciarle un acto judicial y yéndose solo alcanzó a murmurar algo así como " Pero Vicente, ni así se ha logrado nada..."

viernes, 4 de julio de 2008

Presidente Chávez, léame unos minutos


Toda persona que vive en un país, al menos una vez, imagina que si el Presidente lo oyera unos pocos segundos, algo útil podría sacarse de eso. No soy la excepción. En consecuencia, he pensado que, entre tantas cosas posibles, al menos en esto tengo la certeza que se obtendría un resultado positivo.
Presidente Chávez, yo coincido con usted en algunas pocas cosas y disiento en la gran mayoría. Pero jamás me anima ningún fin subalterno ni una posición personal. Gozo en tal sentido de plena libertad e independencia.
Quiero referirme a la justicia contencioso administrativa, que como sabemos es la que concierne a los órganos de justicia que juzgan y resuelven las controversias entre las personas o entes de derecho público (en cualquiera de sus formas) y los particulares (personas naturales o jurídicas).
Presidente, solo para fortalecer esta opiniòn y no por vanidad personal, me veo obligado a decirle que he litigado por muchos años en la jurisdicción contencioso administrativa, he desempeñado la función de juez en esa àrea, he impartido lecciones de post grado en las materias que la componen y he asesorado varios organismos pùblicos también en ella. Es decir, conozco el terreno.
De verdad, sin ànimos contra nadie y sin querer sentir que alguien se moleste, le expreso con absoluta sinceridad que la actual jurisdición contencioso administrativa está lejos de alcanzar el fin que le corresponde. Está férreamente abrazada a los intereses de las distintas formas de gobierno (central, estadal, municipal, etc.). Es insuficiente para atender las reclamaciones de los ciudadanos. Y prueba de la desidia e indiferencia por mejorar es todo el tiempo en que ha permanecido cerrada la Corte Primera de lo Contencioso Administrativa, la cual contiene juicios de todo el país. Pero esto no es nada nuevo. Ya se ha denunciado bastante.
Presidente, lo que quiero comunicarle y ahora sí hemos llegado al meollo de esta comunicación, lo que es grave de verdad, es que esta situación, este estado de cosas, màs que perjudicar a los particulares, es algo que fomenta la corrupción y la irresponsabilidad de los funcionarios, pues estos han entendido - a cualquier nivel - que hagan lo que hagan y decidan lo que decidan en vía administrativa, gozarán en muchas oportunidades de inmunidad judicial, lo que se traduce en daños al fisco nacional, a los recursos de la nación. Además genera abusos a los particulares, daña la economía, permite el manejo doloso de contratos, impide el mejoramiento o la creación de bienestar para los más necesitados, en fin, produce un daño indescriptible.
No tiene ninguna lógica que se proteja al funcionario incompetente o se fomente su irresponsabilidad, tapándole sus desaciertos o actos de mala voluntad.
Créalo, es verdad. Por aquí se desangra una parte de la nación. Consúltelo, indague y tome medidas para que esto no nos lleve más lejos.

sábado, 28 de junio de 2008

Lo dijo Roberto Hernández


Le he oido decir a Roberto Hernández, no una sino varias veces, tal vez muchas, que este gobierno estaba azotado por dos males: uno, la corupción (y pocos están tan calificados como él para saberlo con precisión) y otro, el avanzado deterioro de la administración de justicia (y de eso debe saber también mucho, pues además de su función parlamentaria y su cargo de ministro, fue abogado litigante por muchos años).
Entiendo que nadie deba renunciar a sus posiciones políticas e ideológicas por compartir afiliación partidista con quienes cometen, toleran o apoyan esos males, pues eso sería el caos. Nadie podría hacer nada en la vida.
Pero, cuando menos, debe haber expresa y reiterada demostración de hacer algo, por mínimo que sea, de combatir el flagelo.
En cuanto a la corrupción no creo que sea tan difícil, puesto que el jefe de la revolución goza de un poder absoluto, el cual le permite desplazar sin estremecerse, a algunos corruptos notables. Lo bueno es que eso podría ser un capital político, ya que el país lo vería muy bien.
Lo de la justicia, si bien es cierto que es más difícil de erradicar, puede verse desde una perspectiva hasta ahora inédita. Ningún gobierno democrático venezolano ha entendido que sería una gran victoria desde cualquier ángulo, que la administración de justicia se desenvuelva dentro de sus parámetros lógicos, científicos, etc. Desde luego, de acuerdo a nuestra idiosincracia, hay que preservar algunas situaciones o posiciones, y ponerlas a salvo de cualquier aventura (inclusive aceptadas por la doctrina jurídica). Si ello se da el país se enriquece y el gobierno se fortalece. Un gobierno que destruye a la justicia, tarde o temprano se destroza ireversiblemente a sí mismo. Piénsenlo y verán.

miércoles, 18 de junio de 2008

Sí, claro que se puede creer.


Después de ver como la Corte Primera en lo Contencioso Administrativo de la República Bolivariana de Venezuela lleva casi todo el año cerrada, claro que se puede creer cualquier cosa que nos cuenten.
Allí se procesan todos los recursos y acciones contra la República, más los Estados y municipios de todo el país, dentro de determinados requisitos, por los actos administrativos que dictan. Y como es cualquier ente estatal el demandado y el Estado no tiene interés en que se tramite nada, entonces nada les importa bloquearla.
Esta mañana ví una comunicación oficial colocada en la puerta de un tribunal, la cual dice que, en virtud del cambio de juez, el tribunal permanecerá cerrado por 30 días hábiles, sin perjuicio de extender ese plazo. Y es una orden de las máximas autoridades de la magistratura. ¿ Qué se creen estos señores ?.
Que los usuarios, los llamados justiciables no merecen respeto, y por eso pueden tener los tribunales trancados todo el tiempo que quieran, como si caso no necesitaran resolver sus problemas vitales.
¿ Esos son los encargados de velar por una recta administración de justicia ?

miércoles, 4 de junio de 2008

¿ Cuándo estamos ante un juez ?


Segùn la ley, un ciudadano provisto del título de abogado puede desempeñar la función de juez. Y ocupando ese cargo le corresponde fundamentalmente dictar sentencias. Si ese abogado que ocupa el cargo de juez estudia mucho para formarse, es posible que acierte en muchas de sus decisiones, esto es, podrá dirimir controversias. Si lee con detenimiento cada causa que se le confía, si se concentra, si investiga, seguramente que logrará dirimir cada vez más acertadamente esa controversia. Por supuesto, todo ello requiere de honestidad, perseverancia, imparcialidad, constancia y otros valores.
El juez llega a ser tal cuando tiene alma de juez. El alma para ser juez es la esencia del valor de su función. Solo cuando alcanza ese bien incorpóreo ha llegado a ser un maestro, un magistrado, esto es, un juez.

jueves, 29 de mayo de 2008

Dentro del caos.


DENTRO DEL CAOS


Hace años, muchos años, que he venido percibiendo los síntomas cada vez más crecientes de la descomposición social venezolana. Lo manifesté a viva voz en todas las oportunidades que tuve y dejé testimonio de ello en muchos artículos de opinión.
Esos elementos los puede percibir cualquiera, es cierto. De hecho, constituyen la base central de muchas opiniones por cualquier vía oral o escrita. Pero la indiferencia hace olvidarlos, o no se tiene fuerza como para convencer a la gente de la importancia de esos síntomas o, simplemente, no se cree que ellos nos conduzcan cada día más hacia estadios mayores de descomposición.
Si a esta última le podemos asignar escalas, diría que hace mucho tiempo, bastante por cierto, nuestro país ha entrado en fases progresivas de anarquía. Los elementos de la anarquía, contrariamente a lo que muchos creen, no se aprecian por hechos de magnitud, notorios, drásticos, etc., sino que se expresan en múltiples hechos en apariencia simples pero que dan muestras claras de la degradación-
Cuando empecé a detectar que ya habíamos entrado en fase de anarquía, se me ocurrió hacer un inventario de unos hechos que así la reflejaran, los cuales enuncio privilegiando su importancia pero sin orden entre ellos, así:
1) En el tránsito casi todos los automóviles continúan pasando hasta diez segundos después de tener los conductores la luz roja. Las patrullas y motos policiales desobedecen la luz roja aún cuando no anden en una labor de las que le son propias. Además, frecuentemente, conducen en sentido prohibido sin que anden en una actividad de persecución o similar. Las ambulancias encienden la sirenas para conseguir que les abran paso así no estén en una labor de emergencia.;
2) El lenguaje a todo nivel, pero se hace extremo cuando jóvenes liceístas y colegiales, inclusive hembras, utilizan en sus conversaciones un vocabulario soez, repugnante. No tienen ya sentido de respeto hacia las personas de mayor edad. Ni ninguna consideración. En el Metro de Caracas, por ejemplo, ya es normal que entra un anciano (a) con problemas de salud y ni siquiera los muchachos le ceden el puesto.
3) Cientos de miles de personas beben licor a diario, con mayor incremento en los fines de semana, en las vías públicas, dejando un reguero de chapas, botellas, envases, etc. No es extraño ver a las autoridades policiales acudir a esos sitios y retirar cajas de cervezas, que montan en sus patrullas.
4) La buhonería, si bien es cierto que constituye un medio de vida digno y lícito para muchos venezolanos, ha generado muchas dificultades en las ciudades, tales como suciedad, tráfico de drogas, prostitución, etc. Inclusive, puede observarse que comerciantes formales también se han instalado disimuladamente en las aceras, sobretodo para comercializar esa infinita cantidad de productos de mala calidad que el gobierno permite, todo ello en detrimento de la gente de menos recursos.
5) Los cupos en Cadivi. Los ciudadanos inventaron múltiples formas de comercializar ilícitamente dichos cupos, a través de personas inescrupulosas, que son quienes en verdad aprovechan el dólar preferencial. El argumento para hacerlo es que cada quien tiene derecho a utilizar como le dé la gana su “pedacito de petróleo”, que si no lo hace él lo hace otro, que los de arriba se agarran lo que les da la gana y nada le hacen, en fin, explicaciones carentes de raciocinio pero imbuidas ya de un sentido de desorden generalizado.



Habiéndose ya asentados estos hechos y muchos otros como expresiones básicas de la anarquía, llegamos luego a fases superiores del desorden, entre los cuales ponemos como ejemplo dos:
1) Ya hay prácticas repetidas, claras, de que la gente empieza a hacerse justicia por sí misma. No me refiero a la figura delictiva penal en su sentido técnico, sino al hecho de reclamar o protestar causando daño a los demás. Es absurdo, por ejemplo, que para que un ciudadano obtenga la vivienda que espera o cualquier otra cosa de importancia, él tranque una autopista donde pueden ir personas a hacerse una intervención quirúrgica de urgencia o presentar un examen final, cobrar un dinero, tomar un avión, etc.
2) Las formas de violencia. La violencia alcanza al trato cotidiano entre ciudadanos, y entre estos y las autoridades. La violencia en el trato de los servidores públicos hacia los usuarios (hago la salvedad que como excepción puede notarse, más bien, un mejoramiento en muchas dependencias del gobierno central). Violencia para impedir, sesgar, obstaculizar, dificultar, minimizar, alterar y mal interpretar la información en medios de comunicación social. Violencia para proveerse de bienes y servicios. Violencia hacia la propiedad privada.



Entramos en la fase final de la descomposición social. Y, a mi juicio, se presenta cuando el sistema judicial ya no puede responder ni garantizar justicia al ciudadano. Es el caos.
Que la justicia no cumpla su papel fundamental no significa en modo alguno que ello va a generar un estallido social o una forma de violencia extrema. Lo que puede suceder, según la gravedad de las circunstancias, es que cualquier otro factor que afecte gravemente a la sociedad, al no encontrar en el sistema judicial un muro de contención, genere un estado total de desconcierto o frustración, y produzca efectos determinantes en todo ámbito.
En nuestro país ya llegamos al estado en que la justicia no resuelve satisfactoriamente casi nada, ni siquiera en cuanto al elemento mínimo de celeridad, mucho menos eficacia, transparencia e imparcialidad.
La falta de probidad circula cada vez más como una desgracia judicial, a la cual se suma inexperiencia, sumisión y degradación de los fallos.
Los jueces son destituidos sin fórmula de juicio.
Y a muchos jueces no se les respeta, se les señala indignamente, son motivo de burla o sorna, se les acusa por cualquier medio público o privado, desde el magistrado de menor hasta el de mayor categoría.
Se observa que a los jueces se les premia, en cambio, por lo que no deben hacer como tales.
Muchos de los pocos fallos apegados a la legalidad son desobedecidos por quienes están obligados a cumplirlos o ejecutarlos.
No es que la decadencia de la justicia, por sí sola, como dije, acelere el final del caos. Es la muestra de que ya estamos en él y que de allí en adelante cualquier cosa es posible. Todo depende de la forma en que la ciudadanía alcance el más alto grado de frustración.
Esto se puede detener. Pero requiere de la voluntad y el acuerdo general.

sábado, 24 de mayo de 2008

UN EJEMPLO DEL SIGNIFICADO DE LA PUDRICIÓN JUDICIAL


Todavía una gran parte del país no llega a entender el significado, el impacto, que tiene sobre toda la colectividad, en todos sus aspectos, la tardanza judicial que ha vivido Venezuela desde hace muchos años, ya hoy convertida en descomposición, en caos. Como no lo entiende no le asigna ningún valor y entonces no protesta por ello, por lo que eso seguirá igual por mucho tiempo más.
Nos vamos a valer de un pequeño ejemplo para evidenciar en todo orden todo lo que implica la falla estructural del sistema judicial. Ese ejemplo lo puede usted, señor lector, multiplicar por muchos más, en todas las materias jurídicas, y podrá captar la magnitud del asunto.
En el mes de marzo de principio de los años 1970, no recuerdo exactamente el año en este momento, una señora penetró en un inmueble que estaba abandonado y se dedicó tesoneramente a limpiarlo de malezas y escombros, habilitó una pequeña construcción en ruinas y allí colocó sus enseres personales, utensilios, equipos, muebles, etc. Le mejoró el acceso, pintó y levantó una construcción que sirviera de techo para vehículos y hacer funcionar allí un negocio de estacionamiento.
Pasado un tiempo aparecieron los dueños del terreno pretendiendo sacar a la señora de allí, valiéndose de subterfugios para no tener que acudir a los tribunales, pero la ley la ampara y no pudieron hacerlo.
En el mes de marzo del año 1993 la señora acudió a los tribunales a demandar lo que técnicamente se llama “prescripción adquisitiva”, es decir, una demanda por medio de la cual, dentro de ciertos requisitos, quien ha ocupado por 20 años o más un bien inmueble, lo hace suyo, es decir, se convierte en propietario, lo cual tiene que reclamar en juicio.
Cuando ya al expediente le faltaban apenas unos días para cumplir ¡15 años¡ en primera instancia el juez dictó sentencia.
Para los efectos de lo que quiero evidenciar no tiene importancia, pero lo digo, que en una sentencia infame, donde el razonamiento de lo esencial se hizo en menos de una página por una sola cara (15 años para esa miseria), se decidió, vaya usted a saber porqué razón, que la señora no tenía derecho a ser propietaria. 38 años (la señora murió cuando iban como 33 y siguieron sus hijos) ocupando el terreno como si fuese la dueña y el juez no la protegió.
Ahora veamos lo que quiero expresar como asunto de fondo: Como señalé, la señora murió durante el transcurso del juicio, no hace muchos años, de modo que no habría podido ver el fruto de su esfuerzo aún cuando le hubieran concedido razón.
Un juicio que puede resolverse en un máximo de 6 meses lleva 15 años y todavía le falta la segunda instancia y eventualmente el Tribunal Supremo de Justicia. Pongamos que, con suerte, se vayan allí 5 años más. Total 20 años.
20 años de funcionarios manipulando un expediente, revisándolo, cuidándolo, ocupando un espacio del archivo, colocándole notas, asientos en el Libro Diario, en fin, toda una dinámica judicial innecesaria. Lo cual se convierte en gasto de tiempo para dedicarse a otras cosas, generándose más carga e ineficacia al tribunal. Esa tardanza la sufrirá usted en cualquier cosa que quiera obtener de un tribunal.
Hace dos años murió también un hijo de la señora, uno de sus herederos, precisamente el que había quedado al frente de la casa y el negocio de estacionamiento. Tampoco éste podrá ver el fruto de su esfuerzo.
Y vamos a la parte final: La zona donde está el terreno es céntrica en una de las ciudades más importantes de Venezuela. La zona se ha desarrollado. Se han hecho centros comerciales, desarrollo urbanístico y remodelaciones, pero el terreno sigue igualito como hace 38 años. Ni pudo invertir la propietaria nueva ni sus herederos porque la justicia no resuelve nada y, como vimos, le ha negado momentáneamente protección, ni tampoco la propietaria anterior porque el terreno está ocupado y en litigio.
Eso quiere decir que se ha dejado de invertir en construcción para generar más comercio y viviendas, lo que importa también mano de obra. Todo ello implica pérdida de impuestos y generación de empleo.
Lo que le queda a usted, señor lector, es multiplicar este solo caso por cientos de miles de casos en todo el territorio nacional en idénticas condiciones y entonces entenderá el daño que un sistema judicial ineficaz y caótico le causa a toda la nación.

jueves, 22 de mayo de 2008

Pedro III Pérez, un juez civil defenestrado.

La semana pasada la Dirección Ejecutiva de la Magistratura, previa la elaboración de un procedimiento disciplinario, destituyó al Juez Primero de Primera Instancia en lo Civil y Mercantil del Estado Aragua, abogado Pedro III Yarzagaragay Pérez. Fue sometido a tres causas, una de las cuales concluyó con la máxima sanción disciplinaria.
Quiero pensar en esto y dar una opinión, para lo cual, en principio, debería leer la decisión que se dio en su caso. Pero lo haré sin ese paso previo, por cuanto no me anima tanto saber si la destitución es justa o no, sino más bien el significado de esa sanción en el contexto de la situación judicial venezolana.
Cuando el Dr. Pérez asumió el tribunal del cual fue destituido, en verdad, la gran mayoría de los abogados que allí litigan consideraron que se le abría un porvenir a él como magistrado y a los justiciables por la formación, seriedad y conocimientos de él. Tenía, creo, bastante de la altivez, la mesura y la pulcritud intelectual como para convertirse en un buen juez.
Pero la verdad es que el sistema judicial venezolano no está acoplado, hoy menos que en cualquier tiempo pasado, para ponderar y valorar esas virtudes. Pronto debió darse cuenta Pedro III, que en ese sistema precario, abarrotado, inescrupuloso y extraviado, por solo decir algunas cosas, no se puede subsistir sino poniéndose a tono con la barbarie que lo rodea.
Pedro III pretendió parecerse a un juez de un país que protege, favorece y enaltece la justicia. Trataba que todas sus decisiones, por poco importantes que pudieran ser, demostrasen que había invertido en ellas conocimientos y el tiempo requerido para que fuese una decisión digna. Eso hace años, muchos años, que es imposible en todos los tribunales del país de esa categoría, mucho menos en Estados como Aragua, que por su volumen de trabajo deberían tener cuando menos el triple de los que actualmente tienen. De esa manera se le llenó el tribunal de sentencia pendientes.
El otro factor que entró en escena para malograr a este joven abogado que podía y puede dar mucho en la Judicatura, fue la inexperiencia. Colocar a un abogado sin mucho trajín en el ejercicio privado o en los tribunales de menor categoría donde podía desarrollarse, en uno de esta condición por la importancia de sus pleitos, el volumen de causas y el conocimiento de toda la materia civil y mercantil, significa prácticamente lanzarlo por un despeñadero.
No escapa de estas consideraciones la posibilidad que el Dr. Pérez , ya en cuenta que no podía afrontar la magistratura bajo los lineamientos que se trazó, haya tenido reacciones reñidas con el debido respeto a los litigantes, que es en buena parte, según tengo entendido, lo que lo ha llevado a la sanción que recibió. Pero, en verdad, un error de esa naturaleza pudiera verse con alguna indulgencia si no era permanente y generalizado, y producir una sanción menor.
El sistema judicial no es capaz de comprender la desesperación que campea en los tribunales venezolanos. Juicios eternos (en días pasados se sentenció una causa mía que tenía poco menos de 15 años en primera instancia) por al abarrotamiento, formalidades excesivas ( casi siempre, por ejemplo, un expediente de 200 folios, tiene apenas unos 20 ó 30 que tienen importancia). El ciudadano no puede resolver sus problemas personales o económicos, lo cual además paraliza la circulación de la riqueza (la fortuna acumulada en depositarias o con prohibiciones de bienes, por ejemplo, es super multi millonaria). Los abogados deben trasladar a sus clientes el costo de una justicia lenta, que a veces termina no resolviendo nada.
En este marco de postración de lo que debe ser la esencia de un sistema democrático, esto es, su justicia, el sistema que la regula ha sacrificado injustamente a un joven venezolano que podía dar mucho en sus funciones.

jueves, 22 de noviembre de 2007

UN DIA LUMINOSO EN EL FORO JUDICIAL


Hoy he tenido conocimiento de un triunfo judicial esplendoroso, supremo, luminoso, no solo en mi condición de abogado sino de ciudadano venezolano. Me atañe directamente como ser humano.
Lo divulgaré por todos los medios aunque ese fallo, en principio, sólo sea importante para mí.
Expondré brevemente los hechos en que se funda esa decisión para luego expresar las razones de mi regocijo.
En febrero de 2002 la Dirección Ejecutiva de la Magistratura del Tribunal Supremo de Justicia me separó del cargo de Juez Superior Provisorio Contencioso Administrativo de la Región Central, con sede en Maracay, mediante un oficio que simplemente señalaba que esa separación se hacía “ en razón de observaciones que fueron formuladas ante este despacho ” ( se refiere a la Dirección Ejecutiva de la Magistratura)
Desde ese entonces he sostenido sistemáticamente que el referido oficio es violatorio del derecho humano a la defensa, porque no me expresa cuál razón fue la que originó esa decisión. Ese texto podría sugerir, entre otras cosas, que se trata de una falta grave y si es así se me ha debido informar cuál era esa falta y así poder defenderme.
Introduje demanda de nulidad del acto administrativo expresado en esa comunicación y luego de tanto tiempo en demora para ser admitido y tramitado, llegó finalmente el acto de informes, el cual es el último acto de defensa antes de la sentencia.
El día de ese acto de informes, ¡ tres o cuatro años después ¡ se comunica que mi separación se dio porque yo era un funcionario de libre nombramiento y remoción.
Luego, en la sentencia, en una expresión que califico sinceramente como vergonzosa, la ciudadana ponente del fallo expresa que no importó que se me comunicara al final del juicio que esa era la razón por la que había sido separado del cargo – léase bien – por cuanto allí mismo tenía la oportunidad de defenderme.
Se declaró sin lugar mi demanda y no hubo siquiera un voto salvado. La verdad nunca esperé nada distinto.
Nuevamente decidí actuar – por decoro, por dignidad y sobretodo por no desilusionar a mis amigos y familiares – introduciendo recurso de revisión ante la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia el día 12 de julio del año 2006. (expediente 1055-06)
Invoqué la violación grosera a mi derecho a la defensa, sencillamente expresando que nunca se me dijo cuáles fueron las razones de mi separación del cargo y que solo se expresó cuando ya culminaba el juicio que intenté.
Desde ese entonces hasta hoy apenas fui una vez a ver el expediente. No esperaba justicia. Me limitaba a consultar en internet el asunto, esperando solo que se anunciase la inadmisibilidad del recurso e inclusive, peor aún, su improponibilidad. O la perención, en fin, cualquier cosa para desecharlo.
Pero no. Los ciudadanos a cargo de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia se declararon competentes para conocer y decidir la revisión solicitada. ¿ no es acaso esto ya bastante ?
Más adelante señalan los administradores de justicia que el cargo que yo ocupaba era de libre nombramiento y remoción, y que, por tanto, no era necesario abrirme un expediente disciplinario para separarme de él. Asimismo expresan que era juez temporal y no tenía estabilidad alguna. En conclusión, desestiman la revisión solicitada por no ser violatoria de ningún derecho ni garantía constitucional.
Bien, los firmantes de la decisión expresan todo eso, nuevamente sin permitirme defensa alguna, pero se permitieron tomar una decisión que analiza mis planteamientos al fondo del asunto.
Jamás, jamás, he planteado nada de eso, ni he negado que era juez provisorio, ni he negado que pueda ser separado del cargo sin procedimiento disciplinario, ni he negado que no tenía estabilidad laboral. Lo que he dicho hasta el cansancio es que la Dirección Ejecutiva de la Magistratura me separó del cargo según unas “observaciones” que a ellos les comunicaron y de las cuales no tuve conocimiento alguno para defenderme. En ese oficio no se señala nada relativo a ser juez provisorio ni a no tener establilidad.
Ratificaron con su criterio que un ciudadano puede ser juzgado sin conocer la causa por la que se le juzga, que no importa que sea al final del juicio que se le dé su información y que ello no constituiría una violación grosera a la Constitución.
¡ Eso dijeron los ciudadanos al frente de la Sala Constitucional ¡ Lea usted mismo el fallo número 1413 de 10 de julio del año 2007 en www.tsj.gob.ve.
Y ahora el milagro, nuestro motivo de regocijo, de infinita alegría: HUBO UN VOTO SALVADO. ¡ Sí ¡ ¡ Un voto salvado ¡
¿ Qué dice el voto salvado?
En pocas pero sustanciosas líneas (apenas 25) se señala: 1°) que la decisión de la mayoría de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia es violatoria del más elemental derecho al debido proceso que tiene todo ciudadano; 2°) que la “separación” del demandante del cargo de juez se debe a observaciones que, sin duda, tiene una connotación de “falta” que permite la calificación del acto de “separación” que se impugnó como un acto administrativo de naturaleza sancionatoria que tenía, para su conformidad a derecho, que estar precedida de un procedimiento administrativo, pues de lo contrario el acto de “separación” sería nulo de nulidad absoluta ex artículo 19.4 de la Ley Orgánica de Procedimientos Administrativos y 3°) que la condición de Juez Provisorio no habilita ni autoriza a la autoridad jerárquica de personal al desconocimiento de los derechos constitucionales a la defensa y debido proceso de ese operador de justicia, aunque sea temporal.

Es todo. Hemos vencido las tinieblas.
No esperaba tanto. Es muchísimo.
He llegado hasta el terreno donde mora la justicia y allí acamparé en un pequeño lugar y esperaremos. La lucha contra la adversidad fortalece el espíritu.
Le digo a mis colegas, especialmente a mis compañeros de promoción UCV 1968, a mis amigos, a mis familiares y especialmente a mis hijos Luis Alfredo, María Luisa, María Fernanda, Angélica, Vicentico, Anayansy y Marcelo que es bastante lo que he recibido con ese voto salvado.
Les recuerdo que el derecho a la defensa es un derecho humano. Así está concebido universalmente.
Y la violación a los derechos humanos es imprescriptible.

Vicente Amengual Sosa.
c.i. 3.202.469

miércoles, 8 de agosto de 2007

Los muchachos del Indecu y Aeroexpresos Ejecutivos



















Ayer cuando compraba mi pasaje para viajar a Caracas desde Maracay, como a eso de las 11 de la mañana, estaban presente los muchachos del Indecue inspeccionando a la empresa Aeroexpresos Ejecutivos. Hoy cuando partí a las 6.30 de la mañana me encontré con un grupo de viajeros frustrados, puesto que el Indecu había cerrado las ventas. Solo podían viajar los que ya tenían pasaje comprado. Me salvé, dije yo, que de otra manera me las habría visto negras sin revisar mis expedientes judiciales en las Cortes de la capital y hacer cualquier diligencia al respecto. Pero, y acaso esos viajeros no tendrían razones iguales o superiores a las mías para viajar a la capital ?. A quién perjudica más la medida, a la empresa o al usuario ?. O veámoslo de otra manera ? Tiene el usuario que soportar una eventual irresponsabilidad de la empresa y ver frustrado su día de trabajo, su visita al médico, el encuentro con un familiar, etc. ?. Es el usuario el sancionado ?. O también podemos verlo de otra manera más: A la empresa se le puede imponer una sanción pecuniaria por su posible irresponsabilidad y se acabó. Pero el usuario es el que paga las consecuencias, puesto que es a él a quien perjudica la decisión de cierre. Entonces, no es mejor aplicarle una sanción a la empresa que no perjudique al usuario ?. Qué utilidad tiene afectarlo a él ? Ninguna. Seguimos sin saber hacer las cosas bien.

jueves, 19 de julio de 2007

! Solidaridad ! Control de los accidentes de tránsito. !Solidaridad !


Dos entregas de este blog sobre el caso de la muerte del atleta Vidal en un acidente de tránsito y recibo varios correos al respecto. Hice cuatro en abril a propósito de la semana santa y la ley seca y no hubo gran inquietud al respecto (si es posible, consúltelos). Esta vez sí.
Aprovechemósla y hagamos una cadena al respecto. Hay iniciativas muy valiosas, como la de formar una organización que proteste y haga planteamientos a las autoridades. Me piden autorización para divulgar mis blogs en esta materia. Están autorizados ilimitadamente. También pido me autoricen otros blogueros para divulgar los suyos.
Algunos de los correos que recibo son bastante dolorosos. Cuentan experiencias duras de aceptar.
Hagamos fuerza bajo la convicción que las autoridades hacen seguimiento de esta forma de comunicación masiva y podrán sentir de cerca el clamor de los ciudadanos que se desplazan por calles, avenidas y carreteras. Pidamósle que se paseen por la autopista regional del centro, la Valencia Puerto Cabello o la vía Morón Coro, la Falcón Zulia, para que vean verdaderos enajenados mentales haciendo competencias, piden paso pegándose de la parte trasera del vehículo que los precede, pasan por el hombrillo, etc. Para que vean como los camiones de carga que ya han entregado sus mercancías se devuelven a sus sitios de origen como si estuviesen en una competencia contra reloj. Ni qué decir de las imprudencias de los autobuseros, quienes a veces circulan con los cauchos totalmente lisos y a toda velocidad con pasajeros adentro. También hay que comprobar como circulan vehículos que son casi chatarra, muchos de ellos sin las luces rojas traseras.
Escribamos por esta vía, escribamos, escribamos una y mil veces, que también hay muchos periódicos y programas televisivos o radiales que reseñan los blogs. Esta es también una forma de hacer valer los derechos ciudadanos.
Pidamos que las autoridades detengan, controlen, den charlas o sancionen a conductores, según la gravedad de la falta, para que se reduzca este flagelo.
Este puede ser el momento que esperábamos para pedir acción de las autoridades.
Inventemos una etiqueta específica para este tema. Sugiero, salvo mejor opinión, " Seguridad en las vías venezolanas ". Adelante.

miércoles, 18 de julio de 2007

! S.O.S. Autoridades !. ! Auxilio Guardia Nacional ! !Socorro Gobierno ! !Corre la voz ciudadano !


Escribo un blog ayer comentando la sentencia del caso Vidal y me responden muchas personas complacidas por el hecho que se puede abrir una vía para combatir a los locos del volante, a las fieras de la conducción, a criminales insensatos. Esta mañana, por cierto, cuando me disponía a trotar, pasó un carro azul del ejército venezolano a más de 120 kms. por hora en un semáforo. Así tenga la luz verde es una locura. No pude ni ver la placa y seguro estoy que de haberlo denunciado lo habrían sancionado sus superiores.
Los mensajes que me envían no se complacen por ver en la cárcel a un joven venezolano que cometió un error sino porque su lamentable situación sirva para que esto sea controlado. Me escriben personas que han perdido un familiar o un amigo por un loco o que ellos smismo están convalecientes o han quedado con limitaciones físicas o mentales.
Es un verdadero SOS al gobierno, a las autoridades de tránsito, a la Guardia Nacional, a los ciudadanos, para que tomen esta oportunidad, este precedente del caso Vidal y tomen medidas al respecto.
Que se divulgue la sentencia. Que se luche porque sea confirmada. Que se haga ver que todos podemos estar expuestos a una pena igual si continuamos con la práctica de manejar como enajenados mentales.
Que aunque sea algo antipático se pongan vallas y ejemplos vivos como los que pone el Gobernador de Carabobo en las autopistas para que sirvan de reflexión.
Por favor, SOS autoridades.

sábado, 30 de junio de 2007















La urgencia con la que debe atenderse el gravísimo problema de la agresión a la mujer venezolana, ha determinado que se aprueben textos legales para minimizarlo y quizás erradicarlo. Son soluciones bien intencionadas, es cierto, y quizás no pueda negarse el valor de esos instrumentos legales, pero no lo es menos que las grandes transformaciones sociales de un país no se decretan sino que, primero, se identifican, luego se adopta una solución en todo aspecto y se la respalda, en tercer término, con los instrumentos legales del caso.
Recuerdo que en una de esas bien intencionadas soluciones legales del pasado se preveía el arresto hasta por seis meses del padre que no proveyese a la manutención de sus hijos. En cierta ocasión, ante una situación de irresponsabilidad paternal extrema, le planteé la posibilidad de un arresto a un Juez de Menores. Y me contestó, palabras más palabras menos, que ese padre irresponsable algo le daría al hijo, que había la posibilidad que se diese cuenta de lo que estaba haciendo, pero preso no habría ni un centavo y un problema de desempleo y otros males peores.
He leído la reciente " Ley Orgánica sobre el derecho de las mujeres a una vida libre de violencia" y no cabe duda que es un texto legal que responde con manifiesta desesperación a resolver ese flagelo, pero me da la impresión que el Estado debe paralelamente emprender grandes campañas de orientación y educación sobre el tema, ilustrar a los ciudadanos de este país sobre el gran daño que ello produce no solo en la mujer sino también en los hijos y la sociedad. Es necesario que se difunda ampliamente la terrible influencia negativa que produce en todo proyecto político o social el conflicto, en todas sus vertientes, de la agresión a la mujer. Debe invitarse a la reflexión sobre la conveniencia de usar adecuadamente el instrumento legal en referencia. Crear conciencia del todo, solo eso.
Por lo pronto, en ausencia de esa educación y orientación previas, más la inadecuada infraestructura técnica y humana para aplicarla, la ley corre siempre el riesgo no solo de aplicarse inadecuadamente, que sería lo de menos, sino convertirse en instrumento de persecución, retaliación y venganza por diversas causas, consiguiéndose así efectos no deseados por el legislador.
Pongo un solo ejemplo. Si una mujer denuncia que está recibiendo maltratos de su esposo o concubino, puede lograr que una medida preventiva de salida del hombre de la casa común se produzca en cuestión de días, sin tener que probar nada ni mayores inconvenientes. Pasa ello a transformarse en un problema más serio porque puede aprovecharse el mecanismo legal para lograr una permanencia casi definitiva en el inmueble y conseguir así efectos de presión en la repartición legal de los bienes comunes. La ley dice que para tales efectos no importa la titularidad del bien, es decir, que aunque fuese propio del cónyuge o concubino, éste deberá soportar la situación fuera de su casa. En este sentido, qué de extraño tendría, por ejemplo, con una justicia tan lenta y desasistida técnicamente, que una simple relación pasajera entre un hombre y una mujer pudiese dar lugar a que el hombre quede sin un bien que no solo es suyo propio sino en el que la mujer no ha tenido ninguna presencia o asentamiento. Extorsión, pues, en una palabra.
Las infinitas posibilidades que la ley ofrece para fines negativos, agresión legalizada, etc. terminarán dañando a las mujeres verdaderamente necesitadas de protección, puesto que, entre otras cosas, puede ser que las instancias judiciales se abarroten de causas injustificadas y por tanto no se pueda atender con buen criterio las situaciones que requieren justicia. Paralelamente se creará desconfianza y se empezarán a requerir cada vez más requisitos para la demostración de la verdad, lo que nuevamente atentaría contra las expectativas de la mujer expuesta o sometida a violencia.
Todavía hay tiempo de hacer las cosas bien. Algún día será en que las soluciones no se decreten ni improvisen, sino que se planifiquen y se dé orientación sobre ellas. Luego la ley hace el resto.

lunes, 25 de junio de 2007

Aprenda esto que me dijo el Comisario Noguera de P.T.J.


Por allí al final de los años 80 o principio de los 90 hice un curso de Brigadista Voluntario de Tránsito Terrestre ( mi identificación es "atomo 3020") - por cierto una experiencia extraordinaria que no ha sido utilizada en su máxima expresión, máxime hoy día que hay cada vez más tendencia hacia el voluntariado -, junto con otros veinte compañeros. El pensum abarca muchas materias interesantes, de índole jurídica, disciplina militar, sociales, etc.
Destaco hoy una materia cuyo nombre no recuerdo, la cual nos fue dictada por el Comisario Noguera, creo que llamado Antonio, quien ostenta en su inmenso curricula nada más y nada menos que la de Comisario General, Jefe de las Delegaciones de Caricuao y Estado Carabobo, para la época dos zonas rojas de las más importantes del país.
Pues bien, recuerdo que un día este Comisario se presentó con una inmensa bolsa de tela llena de armas fabricadas por reclusos y nos dio explicación una por una sobre las características particulares de ellas. Era casi increíble que unas personas con tantas limitaciones y vigilancia pudiesen fabricarlas, algunas de ellas de bastante efectividad.
Pero lo más resaltante de esta materia fue el día que nos habló de las circunstancias más o menos comunes a todo atraco a mano armada, la situación del delincuente y una serie de consejos sobre lo que debe ser la actitud de la víctima en esas circunstancias. Nada fácil. Suena fácil oirlo pero nada más de imaginarse uno en esa situación pareciere que no se va a poder controlarla.
Palabras más palabras menos, el Comisario aseguró que - al contrario de lo que suele creer la gente - el atracador está tanto o más asustado que la víctima, tiene conciencia de los innumerables riesgos que corre y de todo lo que debe hacer antes y después de la acción para preservar la libertad o la vida. Es por eso que desea salir de la situación lo más rápido posible y se desespera cuanto nota resistencia, evasivas, disimulo, confusión y hasta miedo de la víctima. Allí es donde se hace más posible una agresión como respuesta a la desesperación que tiene y como reacción por dificultarle algo de lo que desea salir con la misma urgencia de la víctima.
La recomendación, en definitva, es mantenerse sereno, agilizar las cosas, colaborar, etc. para que el delincuente entre en un mínimo de confianza y tenga la sensación de la disminución de los riesgos, de modo que no nos haga daño y se vaya después de hacer su pillería.
Repito que no es nada fácil, pero ojalá recordemos esto y podamos intentarlo en un momento como esos.
La más de las veces funciona bien. Comprobado está.
Tal vez estas pequeñas líneas sirvan a salvar una o más vidas.
Gracias, Comisario Noguera.

viernes, 8 de junio de 2007

Casos de la justicia miserable.


Mi amigo M.P. me está llamando desde hace varios días desde su celular. La primera vez me dejó un mensaje y ahora, cuando veo que es su número y que no recordaba, no contesto. Sé que tendré que contestarle en algún momento y que incluso nos veremos ( me dice que es urgente), pero me estoy preparando anímicamente para poder hacerlo. Porqué actúo así ?.
M.P. , es decir Manolo, es un amigo noble y de principios. Es un buen y consecuente amigo. Hace años me buscó para que lo representara en una causa judicial en la que tenía empeñada, además de uno de sus bienes más preciados, todo su orgullo y su amor propio. Sus rivales eran sus socios en un conocido restaurante de la ciudad y además, la compañía mercantil que corresponde a ese fondo de comercio, es arrendataria de un inmueble de Manolo.
Manolo no los quería más como socios ni a la compañia como arrendataria. No podía convivir más con semejantes delincuentes. Durante años le han birlado sus utilidades, pues entre ellos hacen mayoría en el fondo de comercio. Y como contribuyentes son unos típicos evasores de esos que ahora el Seniat persigue con ahínco y firmeza. !Lástima no estaba antes !
Tipos inescrupulosos estos. Tratamos de que el antiguo Seniat tomara cartas en esto pero los funcionarios eran más delincuentes que ellos. Imagínense que hace cosa de diez o doce años ocultaban más de 100 millones anuales en ganancias ( se imaginan cuánto es eso hoy día ?. Por un pelo no los agarramos puesto que a tiempo ocultaron los libros verdaderos.
M.P. los demandó y obtuvo una sentencia favorable para que le desocuparan el inmueble por insolvencia. Los tipos se negaban a entregárselo. Apelaron y he aquí que el juez de segunda instancia decidió que una insolvencia de apenas una mensualidad no era causa suficiente de desalojo, así estuviera previsto en el contrato. ! Vaya !. Y esta era una decisión inapelable.
Creo que todavía doce años después los delincuentes siguen siendo arrendadores del local.
Desde ese día no he visto a Manolo con la frecuencia de antes. Siento verguenza, pena ajena, por lo que le hizo la justicia venezolana. Por eso me estoy preparando para hablar con él.
Sé lo que aquello le dolió. Era algo imposible de perder, pero así son las cosas aquí. Hay cientos, miles de casos en condiciones semejantes.

lunes, 14 de mayo de 2007

Nueva interpretación derecho a la defensa según ponencia de Yolanda Jaime Guerrero, Sala Político Administrativa del T.S.J.


El siguiente es un fragmento de la sentencia número 01225 de fecha 16 de mayo del año 2006, expediente 0698-2002, dictada por la Sala Político Administrativa del Tribunal Supremo de Justicia, con ponencia de la ciudadana Yolanda Jaime Guerrero, aprobada por unanimidad de los integrantes de la Sala.
Como se podrá observar, según el criterio acogido por la Sala, resulta innecesario que a un particular se le comuniquen las razones por la que se ha tomado una decisión de una autoridad administrativa en su contra, siendo suficiente con que en la parte final del juicio que haya promovido el particular alegando indefensión (precisamente, por no conocer las razones de la decisión administrativa que lo afecta), concretamente en el acto de informes, se le presenten esas razones, pues allí puede defenderse. En otras palabras, el particular afectado que tiene que demandar sin saber porque se actuó contra él y que por consiguiente no puede planificar una certera demanda, queda satisfecho si al final del juicio y en unos breves mintos durante los informes orales, se le comunican tales razones, teniendo que conformarse con una defensa improvisada. Leamos
" Por último, no puede tampoco pasar inadvertida para la Sala la circunstancia de que mediante diligencia de fecha 1° de diciembre de 2005, la parte accionante haya pretendido hacer valer un supuesto estado de indefensión derivado de la circunstancia de que le fue imposible estructurar apropiadamente su defensa, debido a que los alegatos presentados por la Procuraduría General de la República y por el Ministerio Público fueron formulados “…casi al final del juicio…”.
Al respecto, debe indicarse que el procedimiento previsto en la Ley Orgánica del Tribunal Supremo de Justicia de la República Bolivariana de Venezuela, para tramitar los recursos de nulidad contra un acto administrativo, no contempla una actuación procesal como la relativa a la contestación a la demanda, lo cual en parte se justifica debido al carácter objetivo que se predica de este tipo de procedimiento.
No obstante, la jurisprudencia viene equiparando dicha contestación a la demanda al acto de informes, por ser este último la oportunidad en que la Administración comparece y expone sus alegatos. Tal acto, en la nueva ley que rige las funciones de este alto Tribunal de Justicia, se realiza en forma oral y en el mismo se concede a las partes un lapso prudencial para que ejerzan su derecho a réplica y contrarréplica, respectivamente.
Precisado lo anterior se observa que en el caso que se analiza los alegatos respecto a los cuales el recurrente alegó indefensión se formularon en el acto de informes, al cual éste compareció pudiendo con ello ejercer en esa oportunidad su derecho de palabra y defensa. De ahí que mal puede dicha representación judicial denunciar indefensión con relación a los planteamientos que en dicho acto efectuó la Procuraduría General de la República. Así se decide. "

miércoles, 18 de abril de 2007

RESUMEN CURRICULAR REQUERIDO


RESUMEN CURRICULAR
Nombres y apellidos: Vicente Antonio Amengual Sosa.
Identificación: V-3.202.469
Educación Universitaria:
Universidad Central de Venezuela (1963-68). Título de Abogado.
Estudios de Post-Grado:
1) Curso de Especialización en la Escuela de Perfeccionamiento en Derecho Civil de la Universidad de los Estudios de Nápoles, Italia (Becario UCV) (1968-70) Título Especialista en Derecho Civil.
2) Curso de Especialización en Derecho Administrativo UCAB (1987-1989)
Título Especialista en Derecho Administrativo.
Experiencia Judicial:
1) Juez Accidental Primero de Primera Instancia en lo Civil y Mercantil del Estado Aragua. (1977).
2) Juez Relator del Juzgado Superior en lo Civil, Mercantil, del Tránsito, del Trabajo y de Menores del Estado Aragua. (1975-1977).
3) Juez Accidental de Primera Instancia en lo Civil, Mercantil, del Tránsito y del Trabajo del Estado Aragua, La Victoria. (1985)
4) Juez Superior Accidental en lo Civil, Mercantil, del Tránsito y del Trabajo del Estado Aragua (1997-98).
5) Juez Accidental Quinto de Juicio del Estado Aragua. Septiembre año 2000. Juez Quinto Accidental de Control del Estado Aragua. Noviembre 2000-Enero 2001.
6) Juez Superior Provisorio en lo Civil (Bienes) y de lo Contencioso- Administrativo de la Región Central, con sede en Maracay, designado por el Tribunal Supremo de Justicia. Desempeñado hasta febrero 2002.
Experiencia Profesional:
1) Ejercicio Profesional de la Abogacía 1970-2007, fundamentalmente en tribunales Civiles y de lo Contencioso-Administrativo.
2) Abogado Asesor de la Procuraduría General del Estado Aragua (1991).
3) Asesor Jurídico de la Universidad Central de Venezuela desde el 01-09-1992, núcleo Maracay, en el área de Derecho Administrativo.
5) Asesor Jurídico de la Alcaldía del municipio Sucre del Estado Aragua (años 2003-2004)
Educación: Profesor de Post Grado Universidad Nacional Experimental Rómulo Gallegos. (2006).

Telfs. de contacto: 04143456826-04124292996.
Correos electrónicos: abogadova@yahoo.com y vicenetcafe@hotmail.com
ABOGADO EN EJERCICIO. Zona Aragua, Guárico y Caracas.

Asuntos civiles.
Asuntos administrativos: Defensa de los funcionarios públicos, actuaciones extrajudiciales y judiciales contra actos de la administración pública (ministerios, gobernaciones, alcaldías, institutos autónomos, corporaciones, empresas estatales, institutos educativos, etc.) , Representación en defensa de derechos constitucionales.



lunes, 16 de abril de 2007

La justicia de la que me hablaron.

Recuerdo a los profesores de Derecho que me hablaron de justicia. Más aún a los que eran más vehementes. Tanto tiempo transcurrido hace que la imagen que ahora me viene en mente esté ya un poco borrosa. Sin embargo, alcanzo a ver a un profesor ruiseño explicando cómo se construye ese ideal de la justicia, un dedo índice alzado, tres o cuatro alumnos sentados a su alrededor, una tarima y un jardín exterior.
Me pregunto en este momento si ya para ese entonces habría sufrido algunos desengaños pero tenía que cumplir su deber con los alumnos. O si todavía sentía que todo era posible. Me pregunto si hoy creen en todo eso con aquella misma vehemencia.
Quizás para mi todo haya sido más fácil por la sencilla razón que nunca he creído extremadamente, totalmente, en nada. Ser desconfiado, dudar, es de mi esencia y creo que eso ha sido un instrumento de valor para ser abogado.
Pero compartí el sueño de la justicia ideal de la que hablaron mis profesores. Supongo que en ese momento no tenía mucha madurez ni suficientes razones para dudar. Tampoco es que hoy día tenga motivos, muchos o pocos, para negar el ideal de la justicia. No. En absoluto. En todos estos años he visto, he sentido, cómo de mis razonamientos llevados a un papel o a mi voz, he conseguido serle útil a decenas de personas.
Lo que aún no logro entender es cómo un juez o muchos jueces pueden ser muchas veces injustos. Acepto, entiendo, que el Estado y sus funcionarios se aparten de la ley, que lo hagan los que diseñan las leyes, que lo hagan los hombres y mujeres que tienen que hablar u oír a alguien, que lo hagan los patronos o los trabajadores, que sean injustos los que administran cualquier cosa, que lo sean los profesores, que lo sean los que tienen que distribuir la riqueza, que lo sean los que disponen de las armas, todos, todos los seres humanos distintos a un juez.
Pero un juez sistemáticamente injusto, deliberadamente injusto, injusto por indiferencia o por complacencia, es un criminal. Agrede el alma de la sociedad. Transforma en basura su misión. Alienta la venganza entre los seres humanos, corroe la vida de sus semejantes, insta al uso de la fuerza, desanima a los factores que pueden hacer crecer a su comunidad, su país. No es que un juez no pueda equivocare o dudar. Lo que no puedo aceptar es que parte de la lucha contra la injusticia es la que se hace contra los jueces injustos que saben que lo son y tienen que aceptarlo, o son ellos los que la propician o permiten que se haga presente. Cómo puede ser esto posible ?
Los seres humanos, a cada momento, estamos proclives a cometer una injusticia o las cometemos. Las que trascienden a la sociedad por los intereses que lesionan o las consecuencias que conllevan, deben ser llevadas ante los jueces para que como representantes de la ley, restablezcan los valores de la sociedad.
Si esto no puede ser así nunca una sociedad es enteramente libre ni puede avanzar como es debido.
Espero que alguno de mis profesores puedan leer esto. Vamos a dar la pelea hasta el final. Pero aún estamos en desventaja.