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jueves, 24 de julio de 2008

(02) País campamento. ¿ Porqué un sentimiento nacionalista ?


Generalmente, cuando hablamos de sentimiento nacionalista o “nacionalismo” a secas, entendemos con tales palabras una actitud de defensa de lo propio, de lo nuestro, de algunas expresiones culturales, de una fuerza de defensa, de costumbres y en el mejor de los casos de ciudadanos unidos por un territorio y un destino común.
En realidad, esas podrían ser expresiones periféricas del nacionalismo, digamos más bien, ramificaciones de él, especie de factores en los que se diluye su centro de gravedad.
No lo veo así. Y siento, con toda la sinceridad del mundo, que jamás hemos tenido gobiernos, organismos, partidos o cualquier otra expresión social, que haya concebido y propugnado el nacionalismo en su verdadera y definitiva dimensión.
El nacionalismo es un modo de ser ante una serie de factores: territorio, conglomerado social, economía, defensa, cultura, etc., el cual, no obstante sus divergencias y confrontaciones, asume toda la ciudadanía como un instrumento de convivencia. Me explico. El ciudadano vive y concibe todo lo que le rodea en función de todos los que conviven en su mismo territorio. Así concebido, el nacionalismo no es una expresión heroica (como suele ser entendido) ni un conjunto de adornos a exhibir. Es, genuinamente, un modo de convivencia bien definido y aceptado por todos, el cual se defiende porque se cree en su utilidad, porque es garantista de la familia y de las instituciones, porque tiene herramientos para el bienestar social, porque es generador de mejores expectativas públicas. Escribiremos sobre esa garantía en la próxima entrega.

martes, 10 de junio de 2008

Como solo lo hacen los llaneros.

En cierta ocasión, mientras un conjunto de música llanera afinaba sus instrumentos para animar una reunión campestre, dos de las personas que estaban con los integrantes del conjunto – no sé si tenían alguna función relacionada con ellos, pero creo que eran simples acompañantes – empezaron a cantar separadamente cualquier cosa bajo el amparo de un cuatro cada uno.
Pocos minutos después estaban trabados en un contrapunteo, es decir, lo habían improvisado. Y el contrapunteo en sí mismo lleva intrínseco el sentido de la improvisación en la letra de lo que se canta. La convocatoria al contrapunteo es lo de menos: puede nacer del mismo deseo interior de hacerlo para probar cada quien sus habilidades y ello implica un acuerdo previo para lanzarse en cualquier momento. Pero puede ser también, como creo que fue en este caso, que un cantante oiga al otro decir algo a lo que le provoca responder, o bien pretenda responderle a la altanería de considerarse mejor cantante, lo que significa entonces que hasta la iniciativa es improvisada.
Pero lo interesante no se queda allí. Es, además, que se trata de arrollar al contrario, de apabullarlo, de someterlo a través de expresiones que lo van acorralando, hasta que directa o tácitamente uno tiene que admitir que el otro ha vencido. En cada intervención cada cantante demuestra con gestos inequívocos que el otro ha tomado ventaja con sus argumentos y pasa responderle con más vigor y energía. La situación se repite hasta que, como dije, se llega a un punto donde no hay más que añadir.
Ese remate tiene que ser contundente. Y allí las posibilidades son infinitas. El público que presencia – y en este caso los miembros del conjunto – van dando un veredicto sin darlo, esto es, sus gestos de sorpresa, palabras así como “ coooooñu “, las risas o la intensidad de los aplausos, dejan claro quien ha logrado imponerse.
También es maravilloso el uso del lenguaje, la forma en que las palabras son traídas al contrapunteo, a veces hasta forzando al máximo su significado pero sin llegar a desnaturalizarlo; el doble sentido de las mismas, lo rebuscadas que puedan ser y el hecho de que cada intervención empieza justamente por la última línea de lo que ha cantado el otro y con lo cual lo ha golpeado certeramente, fueron joyas de esta ocasión a que me refiero. Asimismo, el tema puede ser variado y si uno se siente que va perdiendo terreno, debe tener la audacia para conducirlo a otro y el otro para quedarse en dónde está ganando
Y todavía no hemos agotado el tema. Terminado el contrapunteo, ambos cantantes, más público y miembros del conjunto con derecho a expresar su opinión, analizaron donde fue que alguien tomó ventaja, cómo se equivocaron, cómo se recuperaron y cuál fue el momento certero donde el asunto tomó ventaja definitiva a favor de uno de ellos.
Interesante son igualmente los códigos para interpretar la estocada final, que es - como en los temas cotidianos de la vida – cuando uno ha podido quedarse con la mujer pretendida por ambos, o cuando se ha demostrado tener más valor o más dinero. Me agradó ver cómo un cantante que se sintió cercano a la victoria, termina admitiendo y alabando la meritoria respuesta con la que el otro cantante logró el efecto de derrotarlo
No sé si esto será un arte cultivado en el llano venezolano en esos mismos términos. He presenciado muchas cosas similares que me hacen presumir que todo partió de un mismo día y que las variantes son tantas como versátil es el llanero venezolano en esas lides.
Eso sí, se trata de algo que debería ser cultivado. Nuestros llaneros tienen como hacerlo bien.



miércoles, 4 de junio de 2008

¿ Cuándo estamos ante un juez ?


Segùn la ley, un ciudadano provisto del título de abogado puede desempeñar la función de juez. Y ocupando ese cargo le corresponde fundamentalmente dictar sentencias. Si ese abogado que ocupa el cargo de juez estudia mucho para formarse, es posible que acierte en muchas de sus decisiones, esto es, podrá dirimir controversias. Si lee con detenimiento cada causa que se le confía, si se concentra, si investiga, seguramente que logrará dirimir cada vez más acertadamente esa controversia. Por supuesto, todo ello requiere de honestidad, perseverancia, imparcialidad, constancia y otros valores.
El juez llega a ser tal cuando tiene alma de juez. El alma para ser juez es la esencia del valor de su función. Solo cuando alcanza ese bien incorpóreo ha llegado a ser un maestro, un magistrado, esto es, un juez.

domingo, 13 de enero de 2008

Testimonio sobre la Madre María de San José: Pasaje Catalán.

Entre las dos paredes después del poste, donde se ve el afiche , estaban (aún están) las hileras de viviendas que constituyen el Pasaje Catalán. Esto es en la calle Páez de Maracay. Sería bueno que alguien nos contara la historia de esas viviendas similares a algún tipo de construcción en Cataluña, España. Tiene la palabra el cronista de Maracay o alguien como Oscar Zerpa, periodista interesado en estos temas. Foto colección Vicente Amengual Sosa.

jueves, 10 de enero de 2008

Testimonios de la Maracay vieja: Centro de recreación de la época del General Gómez.




Estas fotos corresponden a lo que fue un centro de recreación muy importante en la época del gobierno del General Gómez, el cual usaba la alta clase política y social. Se ve allí la piscina. Está en la Avenida Las Delicias, al lado del Zoológico. Ya para 1975, año de la foto, estaba en total abandono. La foto de abajo evidencia que la construcción era de cerámicas muy finas (llamadas azulejos). Fotos Colección Vicente Amengual Sosa.

Testimonio de la Maracay vieja. Avenida Miranda.

No me corresponde la autoría de esta foto tan bonita. Como dije en otra entrega, forma parte de unas que me regaló mi amigo David Chirinos, quien las recibió de un tío suyo. Me las hicieron llegar, porque saben que tengo una vasta colección de fotos de Maracay.
Calculo que debe ser de mediados de los años sesenta. El edificio que se ve a mano izquierda es el del Banco Italo ( hoy esta allí una dependencia del Estado, luego de ser recuperado por Fogade en la crisis financiera de los años 80). Esa construcción es de primera calidad, con mármol italiano. Allí tuve mi bufete por varios años.
Como saben, la esquina al fondo es el cruce con la calle Mariño, donde está la Catedral de Maracay. A mano izquierda, donde se ve un aviso de una editorial, funciona desde hace muchísimos años la muebleria "Samy".
Esta calle tiene desde hace muchos años un sentido de tránsito de vehículos inverso al que aparece en la foto. Los números de los teléfonos, de apenas 4 números, dicen mucho de la antiguedad de esta foto. Al lado del Banco siempre ha habido joyerías. Allí estaban las dos del señor Pajak, fallecido hace muchos años. Fotos colección Vicente Amengual Sosa.