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martes, 29 de julio de 2008

(06) Un país campamento formado desde la Constitución Nacional.



Cuando nos referimos a un país campamento, apropiándonos, como dijimos en la primera entrega de este blog de una expresión de Cabrujas, queremos expresar que, generalmente, los venezolanos somos un grupo de personas que ocupamos un territorio y que tenemos leyes e identidad solo para fines de orden y seguridad. Y las tenemos y tendremos mientras ocupemos ese territorio. Pero nada más.
Pero no somos un solo país, no tenemos un “modo de ser venezolano”, no estamos cohesionados a través de unos valores mayoritariamente aceptados. (si ud. no lo acepta, indíqueme uno)
Un “sentimiento nacionalista” o “identidad nacional” pasa forzosamente por la necesidad de aceptación de todos sus componentes internos, sea cual sea su origen, su raza, su religión o cualquier otro factor que pueda distinguirnos. Es lo que más se corresponde con la vida misma.
Refiriéndonos al menos a los últimos 50 años, podemos ver que en Venezuela, si bien se garantizaba la libertad de cultos, se establecía constitucionalmente la religión católica. Había capítulos que tendían a proteger a grupos en desventaja, como los indígenas, pero tal vez ello obedecía a la circunstancia o necesidad histórica de evitar que fuesen discriminados. La previsión constitucional que favorecía a los naturales de España y a los países liberados por Simón Bolívar no era discriminatoria, sino que estaba en sintonía con la idea de preservar los vínculos de pueblos nacidos de una misma gesta libertadora y de quienes poblaron estas tierras y trajeron sus instituciones.
En fin, bajo estos tres ejemplos, aún cuando contienen un criterio de diferenciación entre venezolanos, no presentaban una ruptura o no tan grave hacia nuestro interior, hacia nosotros mismos.
Más, indudablemente, seguía pendiente el proceso de integración total, desde el cual se podían crear valores nacionalistas como deben ser.
La Constitución de 1999 ( por la cual voté sin haber alcanzado a madurar toas sus normas, en especial las relativas al tema que estoy tratando, quizás muy orientado por la parte de la justicia, que me pareció muy buena) , en cambio, viene a propiciar la fractura de esa venezolanidad precaria que de por sí existía. En lugar de reforzar y ser más intensa en cuanto a crear una integración como punto de partida, vino a establecer legalmente unos pueblos separados del resto del país, hasta el punto que tienen derecho a suministrar tres (3) diputados propios a la Asamblea Nacional, tal como si fueran representantes de enclaves dentro de un territorio. La necesidad apuntaba, por el contrario, a su derecho a vivir y estar en todo el país como ciudadanos de él, convivir como siempre lo habían hecho donde quisieran y ligarse e integrarse en una sola nación.
De esa ruptura ha pasado a favorecerse, legitimarse , apoyarse y apuntalarse una nueva vertiente, que es la “afrodescendencia”, como si acaso, en todo el país, de punta a punta y por los cuatro costados esa integración entre negros, blancos e indígenas no esté bien cimentada, no produce fricciones y casi nunca es motivo de mayores complicaciones. El sentimiento nacionalista requería y requiere de no amparar constitucionalmente estas fracturas. Por allí también se ha construido el campamento en que solo las circunstancias territoriales justifican la convivencia de sus integrantes.

jueves, 21 de junio de 2007

Si usted es blanco, amaría a los negros ?

Desde tiempos que ya mi memoria no puede ubicar me ha apasionado oír a las personas de quienes disiento, a los adversarios, a quienes piensan distinto. Seguramente por eso tuve, tengo y tendré la vocación de abogado. El alma de un abogado necesita de un adversario.
He allí que siempre leo y veo todo cuantos ellos escriben o dicen por cualquier medio de comunicación social, ahora internet. Se alimenta uno espiritualmente. Bastante.
De uno de esos ejercicios oigo a una persona calificarse de "blanco ojos azules pero que ama a los negros ". Eso, en el contexto de sus reiteradas opiniones en tal sentido, lo convierte en un ser humano noble, generoso, de amplitud social.
Pero sea como sea eso no es más que una impostura o falsedad. No creo que haya aunque sea una sola línea escrita para justificar que los de una raza amen a los de otra. Y si la hay debe tener su puesto seguro en cualquier basurero.
La tolerancia y el respeto a los seres humanos debe tener su fuente en que son precisamente eso: seres humanos.
Sería absurdo negar que las razas tienen su propia identidad en cualquier sentido y estar a gusto con la que se tiene (y no querer tener ninguna otra) no es racismo sino algo natural, incluso identificable con principios esenciales de la vida. El tan repetido racismo que se le pueda atribuir, por ejemplo, a los árabes o los chinos por su tendencia a asociarse y casarse entre ellos, no es generalmente más que una vocación natural de supervivencia. Excepcionalmente sí podría serlo.
Decir "soy blanco pero amo a los negros" revela un sentido como de primacía en el cual tiene prioridad una forma de desprendimiento por aceptar a los negros, que no es otra cosa que un sentimiento verdaderamente racista.
Decir " amo a los negros" por parecer una persona generosa es una hipocresía que no tiene en cuenta que en Ruanda unas personas de raza negra mataron a más de un millón de personas de su misma raza o que oculta los actos de barbarie de Idi Amin y tantos otros.
Es la misma falsedad de Eduardo Galeano cuando vocifera contra los gringos que "vuelven puré" (según sus propias palabras) a aquellas personas que ellos bombardean con sus aviones, pero no piensa lo mismo cuando quienes bombardean y vuelven puré a los seres humanos son aquellas con los cuales él comulga ideológicamente.
Ahora resulta que en nuestro país tiene que estar claro que unos son blancos, otros negros, otros indígenas, unos son mestizos y quién sabe cuántas clasificaciones más se elaborarán. Todos frente a los demás y con personas tan "generosas" que son capaces de aceptar a los otros a pesar del color que tienen en la piel. Así son las cosas.
Ninguna nación empezará a hacer bien nada mientras esté metida en ese laberinto.