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domingo, 30 de diciembre de 2007

¿ Como interpretar los principios fundamentales de la Constitución ?

Aún cuando ya pasó el referendo, mucha gente sigue interesada en el tema y particularmente porqué sostenemos con tanta convicción que la reforma era inconstitucional. La insistencia es mayor todavía en relación con la violación de los principios fundamentales de la Constitución de 1999.
Propongo un mecanismo fácil para analizar eso y no tener que aceptar las opiniones nuestras o de quien sea.
El artículo 342 establece que una reforma no puede modificar la estructura y los principios fundamentales de la Constitución. Los principios fundamentales están de los artículos 1 al 9 de la Constitución.
Pero algunos de estos artículos remiten a otros que no están en esos nueve y otros remiten a esos nueve. Eso define la estructura de nuestro sistema constitucional.
Esos nueve artículos son muy importantes pero el 2, 3, 5 y 6 son los de más amplitud e intensidad.
El 3, por ejemplo, garantiza derechos de los ciudadanos y estos están consagrados desde el 19 hasta el 129. Estos 110 artículos, en consecuencia, no pueden ser modificados y allí estaba la propiedad privada, entre otros.
Si usted, ciudadano lector, desea hacer este ejercicio, tome por ejemplo el 2 que garantiza el pluralismo político y entonces estudie en la reforma pasada u otra que venga todas las normas propuestas que tengan que ver con ese pluralismo y concluya si se está modificando ese principio o no.
O parta desde el 6 que establece la descentralización y estudie y compare en una reforma que afecta aquella o no.
Si lo hace con todo lo que pueda, indagando, preguntando, leyendo, usted será el dueño de su voto y de su destino.

miércoles, 19 de diciembre de 2007

A Rafael Palacios, “Límites del liderazgo y conciencia socialista”.

El Nacional 18-12-2007
Es impresionante en su cantidad y más aún en su contenido, las reflexiones autocríticas que han hecho algunos “pesuvistas” y otros partidarios del gobierno, partiendo de los resultados del referendo sobre reforma constitucional.
Lo que se negaba o nada se decía antes del mismo, aflora ahora en una intensidad cada vez más creciente. Lo primero es que una reforma de esa entidad en todos los órdenes requería una discusión a fondo. No es posible la fórmula “ pueblo, apruébame estas normas jurídicas y yo luego te diré qué significan y hasta dónde llegan.”
Una proposición hecha a conciencia no podía pasar por la aberración de ser alterada o modificada en pocos días por la Asamblea Nacional y tener, además, un añadido igual a la idea inicial. Significa que no se la había estudiado bien.
Ni siquiera la idea esencial de conducir el país al socialismo tuvo consideraciones de interés y en el texto de la reforma era una enunciación sin contenido y hasta con contradicciones. En ese sentido puedo afirmar que la discusión sobre el socialismo y qué tipo de socialismo pudiera querer el venezolano, está pendiente. Lo que sí pareciera tener claro una parte sustancial del país es que no acepta a muchos de los que se proclaman socialistas, dado que sus acciones u opiniones pueden ser cualquier cosa menos algo que supone un profundo humanismo.
El socialismo tiene un carácter profundamente reivindicativo, es decir, supone que va a actuar en una sociedad que históricamente se conformó de manera injusta y desigual. Por ello, el socialismo tiene que ser inexorablemente de alto contenido ético. Juzgue usted mismo qué ha pasado aquí con esto. Muchos de los voceros (a) con poder de decisión no están en esa línea y aplastan a los que piensan de verdad en una sociedad mejor.
Sería interesante que la autocrítica determinara cuánto porcentaje del electorado medra en un objetivo distinto al ideológico y apoyó sin convicción el proyecto.Hay que entender, de una vez, que una reforma constitucional consiste en una labor jurídica que se sostiene en un presupuesto de hecho, en un “arraigo”cultural que la hace viable. Impulsarla en vacío, como en el caso nuestro reciente, significaba que, aún aprobándola por cualquier razón extraña a ese arraigo, iba a ser de difícil implementación en algunos casos e imposible en otros. Desde una visión razonable, ética, principista, de la vida nacional todo planteamiento sobre esta última sigue pendiente. Esa es la parte más importante de la autocrítica que hacen algunos “pesuvistas”.