domingo, 8 de abril de 2007

Misión Tránsito Seguro (1)



Surge la idea de escribir sobre este tema a propósito de la declaratoria de ley seca durante la Semana Santa 2007. Las mayores causas de los accidentes de tránsito en Venezuela son el consumo de alcohol, los locos del volante aún estando sobrios, dificultades visuales o impericia de los conductores, y en menor medida pero también importante, una inadecuada o falta total de iluminación y/o señalización.
Aparte de los dispositivos ya existentes y de la experiencia acumulada por las autoridades del tránsito, creo que una misión exitosa para ahorrar vidas, evitar lesiones y disminuir daños materiales a bienes públicos o privados debería hacerse bajo estas diez (10) recomendaciones:
1) Reexaminar cuidadosamente todo el registro nacional de licencias de conducir. Confrontarlo con el registro de infractores, decisiones judiciales sobre daños de cualquier índole derivados de accidentes de tránsito, etc. Hacer escogencia de muestras por estados para examinar datos que sirvieron de base a la licencia. Implementar acciones sobre la información obtenida.
2) Supervisar, ser más rigurosos ( y sancionar gravemente a los infractores), en lo relativo al examen y ulterior concesión del certificado médico para conducir. Este examen en la experiencia venezolana no es confiable ni hace presumir idoneidad para conducir. Se consigue de cualquier manera.
3) Extender hasta donde sea posible ( y pensar en su aplicación extensiva a todos los vehículos) la información de números telefónicos y organismos donde reportar a infractores de tránsito. Dar crédito oficial a videos o fotos de funcionarios o particulares que recojan esas infracciones. Hacer seguimiento a estos hasta una decisión administrativa. Yo he tenido algunas experiencias positivas en esta materia.
4) Profundizar las charlas viales que ya se han iniciado, haciéndolas todo el año y con mucha amplitud y respeto por el ciudadano. Se debe difundir por cualquier medio posible, en forma permanente, las principales normas de tránsito, por ejemplo, las que indican cuál es la velocidad en las intersecciones de vías, incorporación de vehículos a una vía, conducción de vehículos y modo de rebasarlos en autopistas ( entre nosotros se conduce y se rebasa indistintamente por cualquiera de los dos canales) etc.
5) Fomentar, proteger, hacer seguimiento y registrar las denuncias de particulares respecto de conductores trasgresores, cuando ello se produce sobretodo en autopistas y carreteras en las que sea posible bloquear al trasgresor y tomar rápido testimonio a los denunciantes. La gente no lo hace por miedo y además las autoridades convierten la situación en un gravamen para quien colabora.

sábado, 7 de abril de 2007

Misión Tránsito Seguro (2)


6) Aún cuando nuestro país no tiene una gran solidez en la institucionalidad jurídica y por ende en el proceso administrativo o judicial como forma de regulación social, no puede descartarse la posibilidad de introducir procesos rápidos y efectivos para determinar la eventual responsabilidad de infractores por hechos de cualquier naturaleza en materia de tránsito terrestre y no solamente en casos de lesiones graves o muerte. Para no detener al presunto infractor, puesto que ello puede causar un daño peor o perjudicar al núcleo familiar, se le debe dejar circulando (a menos que sea una falta grave o se trate de desperfectos del vehículo), colocándose una calcomanía que el conductor debe conservar hasta la cita que le fije la autoridad administrativa y que solo ésta podrá ulteriormente remover, en la que se indique que se trata de un conductor sometido a averiguación administrativa (aclarando su presunción de inocencia) y que si se le observa realizando un acto ilegal en la continuación de la conducción del vehículo, los particulares que tengan conocimiento de él deberán participarlo a la autoridad.
7) Todo el país vigila y solo la autoridad sanciona. Los amigos y familiares de un infractor o persona con problemas de conducir deben participarlo a la autoridad. Debe impedirse que circulen vehículos en mal estado. Debe aplicarse la normativa legal sobre suspensiones o revocaciones de licencia, hacerle seguimiento a quienes hayan sido sancionados, estimular y proteger las denuncias que hagan los ciudadanos sobre inobservancia de los conductores sancionados. Debe llevarse al infractor a pensar en el riesgo de perder su empleo o de verse afectado en el mismo si se le suspende la licencia o se le revoca. La familia podrá colaborar en mejorar la conducta, pero las autoridades deben ser enérgicas en este objetivo.
8) Sanciones económicas. Debe implementarse una política intensa, completa, total, de sanciones económicas por los daños que se causen a los bienes públicos, reparación de los mismos, por los gastos que haga el Estado a consecuencia de accidentes de tránsito causados por culpa de un conductor.
9) Una inmensa red de voluntariado. En Venezuela existe desde hace años la institución de brigadistas voluntarios de tránsito terrestre. Es un inmenso recurso humano que nada cuesta al Estado pero que éste no ha protegido ni mejorado sustancialmente. Yo soy un brigadista voluntario (átomo 3020) y conocí a muchos ingenieros, médicos, comerciantes, educadores, etc. que pusieron al servicio del voluntariado sus vehículos y tecnología de punta para todo lo relacionado con la materia, quienes lamentablemente abandonaron (yo también) la institución por cuanto todo se limitaba a salir por las noches y detener a personas que se “comían” la luz roja y llevarlos a un retén, de modo de así demostrar que se cumplía con la institución. Las charlas viales y en liceos, colegios, universidades y muchas otras cosas posibles, las cuales son las verdaderamente importantes y de gran utilidad, nunca se implementaron. Por otra parte, los funcionarios de tránsito terrestre de carrera solían tener muchos recelos, por decir lo menos, de los brigadistas voluntarios. Esto hay que aprovecharlo y estimular un brigadismo que no requiera de hacer guardias ni de tantas otras exigencias. Simplemente educarlo en la materia y dotarlo de una credencial solo para colaborar cuando transita por calles o avenidas, hacer denuncias, etc. Debe tenérsele un gran respeto y consideración social, incluso con premios o estímulos ciudadanos.
10) Colaboración de los órganos locales, ahora los Consejos Comunales. Quien habitualmente comete infracciones de tránsito o tiene sanciones o tiene predisposición o elementos de riesgo para cometerlas, por lo general, donde primero se observan esas circunstancias o ya se las conoce, es en su propia comunidad o en el lugar donde trabaja. Por consiguiente, las autoridades o miembros de esos órganos locales pueden hacer aportes preventivos para evitar accidentes e, inclusive, solicitar se apliquen sanciones. Quien esté advertido o prevenido de la información que sobre él se tiene, seguramente será más cuidadoso a la hora de conducir, o se lo podrá advertir su familia.
LA MISIÓN TRANSITO SEGURO LA AGRADECERAN TODOS LOS CIUDADANOS.

Misión Tránsito Seguro (1)

Surge la idea de escribir sobre este tema a propósito de la declaratoria de ley seca durante la Semana Santa 2007. Las mayores causas de los accidentes de tránsito en Venezuela son el consumo de alcohol, los locos del volante aún estando sobrios, dificultades visuales o impericia de los conductores, y en menor medida pero también importante, una inadecuada o falta total de iluminación y/o señalización.
Aparte de los dispositivos ya existentes y de la experiencia acumulada por las autoridades del tránsito, creo que una misión exitosa para ahorrar vidas, evitar lesiones y disminuir daños materiales a bienes públicos o privados debería hacerse bajo estas diez (10) recomendaciones:
1) Reexaminar cuidadosamente todo el registro nacional de licencias de conducir. Confrontarlo con el registro de infractores, decisiones judiciales sobre daños de cualquier índole derivados de accidentes de tránsito, etc. Hacer escogencia de muestras por estados para examinar datos que sirvieron de base a la licencia. Implementar acciones sobre la información obtenida.
2) Supervisar, ser más rigurosos ( y sancionar gravemente a los infractores), en lo relativo al examen y ulterior concesión del certificado médico para conducir. Este examen en la experiencia venezolana no es confiable ni hace presumir idoneidad para conducir. Se consigue de cualquier manera.
3) Extender hasta donde sea posible ( y pensar en su aplicación extensiva a todos los vehículos) la información de números telefónicos y organismos donde reportar a infractores de tránsito. Dar crédito oficial a videos o fotos de funcionarios o particulares que recojan esas infracciones. Hacer seguimiento a estos hasta una decisión administrativa. Yo he tenido algunas experiencias positivas en esta materia.
4) Profundizar las charlas viales que ya se han iniciado, haciéndolas todo el año y con mucha amplitud y respeto por el ciudadano. Se debe difundir por cualquier medio posible, en forma permanente, las principales normas de tránsito, por ejemplo, las que indican cuál es la velocidad en las intersecciones de vías, incorporación de vehículos a una vía, conducción de vehículos y modo de rebasarlos en autopistas ( entre nosotros se conduce y se rebasa indistintamente por cualquiera de los dos canales) etc.
5) Fomentar, proteger, hacer seguimiento y registrar las denuncias de particulares respecto de conductores trasgresores, cuando ello se produce sobretodo en autopistas y carreteras en las que sea posible bloquear al trasgresor y tomar rápido testimonio a los denunciantes. La gente no lo hace por miedo y además las autoridades convierten la situación en un gravamen para quien colabora.

Nuclear

Cuando apenas empezaba a utilizarse intensamente la palabra "nuclear", por allá por el inicio de los años sesenta, nosotros le endilgamos la misma como sobrenombre a un amigo. En la época que lo conocimos (un compañero de estudios y yo) tendría al máximo unos 30 años. Era blanco, delgadísimo, pelo muy negro y tenía defectos en la mano y pie izquierdos, lo que hacía que la mano estuviese doblada hacia el cuerpo y arrastrara un poco el pie al caminar. Con esas caracterísiticas hacía juego con unos lentes de carey negro (no negros de carey) y un traje siempre gris o negro con una corbata gris oscuro o negra. "Nuclear" era un hombre misterioso y solitario que caminaba día y noche viendo hacia el suelo, bajo la impresión que no llevaba ningún rumbo fijo, desde la avenida Páez de "El Paraíso", por los lados de la Plaza Madariaga en dirección hacia la parroquia San Juan, devolviéndose a la altura de un puente que comunicaba con esta última. Lo de "Nuclear" se lo clavamos porque con frecuencia se detenía donde nosotros estudiábamos en aquellas sillitas de extensión que hoy no se usan, cerca de la plaza Madariaga, bajo la luz de un poste y nos dedicaba unos quince minutos fijos con unas charlas sobre la vida, la muerte, el destino, el más allá, usted sabe, señor lector, esos temas que hoy día están más de moda que nunca, pero que en aquellos tiempos tenían pocos seguidores. "Nuclear" enriquecía con nuestras observaciones sus propias ideas y al día siguiente regresaba con nuevas y más profundas y enrevesadas elucubraciones. Una que otra vez se presentaba con un gordo alto, blanco, medio calvo y que también andaba en las mismas ideas y lecturas que él. (De ese gordo, apenas si recuerdo que consumía mucho alka seltzer y que luego de ingerirlo empezaba a agitar repetidamente el estómago, dizque para que le hiciera efecto más rápido). De "Nuclear", aparte de todo lo relacionado con lo antedicho, no supimos más nada, ni dónde vivía, ni que hacía, salvo una ocasión en que nos llevó una Gaceta Hípica, muy emocionado, porque al menos esta revista publicó un obituario sobre la muerte de su padre. Esto último nos hizo pensar que él y su familia vivían en un estado casi total de aislamiento y soledad. "Nuclear" casi no se reía pero cuando lo hacía era muy expresivo, revelando bonhomía, sinceridad y algo como de una sólida paz interior. Una noche nos sorprendió con algo distinto. En lugar de aquel caminar rítmico y apacible por entre los árboles gigantescos y oscuros de la avenida, caminaba agitado hacia nosotros, haciendo más notorio su defecto en el pie. Llegó hasta nosotros empapado en sudor, con una expresión de suprema felicidad, con la voz entrecortada y sin preámbulos nos dijo " ! muchachos, estuve toda la noche atando cabos con tantas ideas de mucho tiempo y llegué a una conclusión definitiva e irreversible, saben ?, la muerte no existe, la muerte no existe...! " y se largó con una explicación de unos diez minutos cuyo contenido no recuerdo, más allá que la muerte es solo un trámite, el único posible, hacia otro estadio vital. La memoria me dice que luego de eso es posible haberlo visto una o dos veces más, pero no volvió a acercarse a hablar con nosotros. O tal vez esa fue la última vez que lo vimos. Y que hablamos con él. Seguro andaba muy entretenido con su hallazgo.

miércoles, 4 de abril de 2007

Bemoles de la ley seca.

Lo de la ley seca decretada para esta semana santa no es tan simple como para atribuirle todos los males al consumo de alcohol o decir que todos no pueden pagar las consecuencias por culpa de una minoría que se embriaga irresponsablemente y causa accidentes. Estas podrían ser las primeras impresiones para quienes tienen conocimiento de la inesperada medida, pero luego hay que ir más allá.
Nuestro país no es una excepción en cuanto a que el consumo de alcohol está bien extendido en una parte sustancial de la población. Aquí todo se celebra, durante todo el año, con el alcohol como primer elemento de cualquier reunión. Es más, sin él ninguna fiesta puede llamarse tal. Seguramente, si pensamos en la incidencia del consumo de alcohol respecto de la sociedad en general, tales como daños a los bienes públicos, gastos hospitalarios, etc. podamos ver cifras alarmantes, pero que no son atendidas con mucha importancia puesto que no dejan daños al ser humano. Si analizamos la incidencia del alcohol durante todo el año en lesiones y muertes, con particular enfásis en vacaciones como semana santa o carnaval, tal vez comprobemos que son mínimas en cuanto al volumen de la población potencialmente expuesta a riesgo. El punto álgido en esta última hipótesis lo constituye el daño a terceros que son precavidos o responsables, y que deben sufrir las consecuencias de un puñado de irresponsables que circulan por carreteras, calles y avenidas.
De acuerdo a lo que es ya previsible en el mensaje de estas líneas parecería que todo conduce al lugar común de decir que es un asunto de conciencia nacional. Y cuando decimos esto, inexorable e inevitablemente, nos conducimos a la conclusión que el mal no tiene remedio. La pregunta es cómo evitar que puedan manejar vehículos los embriagados irresponsables. También esta conclusión y esta pregunta se la hacen en cualquier lugar del mundo.
Para el Estado es demasiado difícil poder detectar a tiempo a las personas potencialmente peligrosas y tomar medidas hacia ellos. Y aún siendo posible sería más complicado aplicarlas y hacerles seguimiento.
Sancionar a quienes expenden licor a personas en evidente pérdida de su propio control es algo imposible aún en el supuesto que el consumo se haga en locales donde el irresponsable permanece por un buen rato.
Incentivar a parientes, parejas, padres, hijos o amigos para que cuiden o impidan consumir licor a quienes están en situación de riesgo es lo que más o menos se ha hecho casi siempre y resulta difícil en el mejor de los casos, sobretodo si también ellos consumen aunque sean responsables, y en el peor de los casos puede constituir un problema mayor de otra índole.
Y si seguimos analizando lo que se hace en esta materia, veremos cómo se desmorona una por una cualquier solución conocida.
Pero quienes manejamos el optimismo para todo pensamos que se puede hacer mucho. Y eso corresponde al Estado. O fundamentalmente al Estado. Soluciones que en realidad ya existen y soluciones nuevas: 1°) La suspensión o revocación de la licencia de conducir es una de ellas. Pero en Venezuela la aplicación de esa medida es absolutamente inexistente. Es más, lo digo tal cual es, una mamadera de gallo. Por un lado alguien mata a una persona en forma irresponsable, sale en libertad y al día siguiente está manejando otra vez. Aquí si se puede hacer un seguimiento. Y se deben atender las denuncias que hagan los ciudadanos sobre la violación de la suspensión o revocación. Bastaría el señalamiento anónimo, quedando a la autoridad comprobarlo. 2°) El bolsillo, todo lo que tiene que ver con el bolsillo funciona de alguna manera. Quien cause daños a los bienes públicos tiene que pagarlos hasta el último cenntavo, buscando por supuesto una fórmula de no perjudicar gravemente al núcleo familiar. Aquí nunca se ha dado nada de esto. Ningún funcionario público jamás ha hecho nada en firme en esta materia. Arranquemos y veamos. 3°) Intervenir en cada celebración, fiesta, show, concierto, etc. de manera gradual, orientándolas a que el consumo del alcohol no sea el fin en sí mismo de la jornada, además de mantener adecuada vigilancia y hacer que las autoridades requieran las licencias de conducir (partiendo del supuesto que se aplique lo señalado antes). 4°) Estimular a familiares y parientes para que en forma anónima denuncien a quien consideran gravemente expuesto a causar daños a la sociedad en general o terceros en particular. 5°) Facultar a los organismos locales, ahora los Consejos Comunales, para que adopten , medidas preventivas, de orientación o represivas a los comunitarios en situación de riesgo. La imaginación es infinita y es el estado quien debe pensar en ello.
Por lo pronto, ponderando los pro y los contra de la ley seca adoptada para esta semana santa, aún cuando se haya hecho sin la suficiente participación y dada la gravedad del flegelo, hay que apoyarla. Pero esperamos muchos más del estado venezolano, en defensa sobretodo de quienes pueden sufrir las consecuencias de los irresponsables.

miércoles, 14 de marzo de 2007

Testimonio sobre la Madre María de San José

Para la época en que se exhumaron los restos de la Madre María de San José, yo tenía un programa radial e invité para el mismo, unos días después de dicha exhumación, al Dr. Pedro Guzmán Ferrer, amigo mío, médico forense que estaba a cargo del equipo que la llevaría a cabo.
Le pedí que trajera al programa una nota escrita sobre sus impresiones del día de la exhumación y así lo hizo. Esa nota la conservo aún y en una oportunidad posterior en que encontré al Dr. Guzmán, le solicité autorización para hacerla pública y él lo aceptó.
Es una nota muy sencilla, sin pretensiones propias de quien desea publicar un texto y por ello mismo tiene la autenticidad natural de lo percibido por él. Por lo mismo, pueden también percibirse algunos errores, los cuales, sin embargo, no afectan en modo alguno su valor testimonial.
Deseo compartir ese testimonio con todas aquellas personas de la fe cristiana o quien de alguna manera tenga interés en el tema, a cuyos efectos estoy realizando los preparativos para publicarla por esta vía.
No tendrá ninguna corrección. Es absolutamente auténtica. Esté pendiente. Gracias.

jueves, 1 de marzo de 2007

El gordo del kilómetro 88

En agosto del año 1975 cuatro amigos fuimos a la Gran Sabana e, inclusive, pasamos hasta Boa Vista en Brasil. Para tres de nosotros éste era el tercer viaje por la zona, el segundo de los cuales no pudimos llegar hasta Santa Elena de Uairén porque había crecido un río y se había desbordado.
Pero en este viaje que les narro - todavía la carretera era de tierra y estaba lloviendo - nos encunetamos sin mayores consecuencias una media hora más o menos antes de llegar al kilómetro 88. Cuando llegamos allí nos surtimos de gasolina, de esa del pipote rojo que tenía el gordo del kilómetro 88, última posibilidad de hacerlo hasta Santa Elena. Conversamos con el gordo, un solitario que no hacía otra cosa que eso, hablamos de lo que nos sucedió y nos fuimos.
Todo muy bien. La pasamos de lo mejor. Estando ya de regreso recordamos el pequeño accidente que tuvimos y he aquí que surgió toda una discusión. Dos estábamos de acuerdo que nos encunetamos antes de llegar al kilómetro 88 y dos que fue después. De los dos que decíamos que fue antes (como efectivamente fue) uno decía que no nos había atendido el gordo del kilómetro 88 y otro, yo, que sí fue él. Y de los que decían que fue despues del kilómetro 88, uno decía que no nos atendió el gordo y el otro que sí. Le añadimos miles de pruebas en una u otra posición. Y hasta hicimos el recorrido poco a poco para determinar el sitio, ya que habíamos dejado parte de la pintura del carro en una piedra.
Bien. Como se trata de un hecho sin relevancia alguna, es decir, una simple discusión entre amigos, cada quien alardeando de su memoria y nada más, la cosa terminó ahí. Pero !ojo!, así sea algo tan simple, sin importancia o lo que sea, también es cierto que 32 años después, cuando recordamos el hecho, seguimos en desacuerdo dónde se produjo.
Puede imaginarse usted, señor lector, qué de cosas se habrían podido construir, decir, inventar, relacionar, especular, escudriñar, admiir, negar, exagerar, etc. si alguno de nosotros hubiese tenido interés en sacarle provecho a ese hecho ?
Por esos años nuestro país reafirmaba su soberanía sobre una isla situada entre Venezuela y la Guayana Británica, situada a pocos kilómetros de donde nos encunetamos, todo ellos con una gran ofensiva en los medios de comunicación social. También hubo una rebelión civil de unos vecinos y se les permitió entrar a Venezuela y construir improvisadamente un pueblito donde todos los avisos de las calles y los negocios estaban en inglés. Por esos años, en plena frontera entre Venezuela y Brasil se llevó a cabo la primera reunión de los dos Presidentes de esos países. En unos de esos viajes que hicimos, uno de nuestros acompañantes pensó en traerse a escondidas a un niño indígena de las misiones, bajo el pretexto de liberarlo del sometimiento a los misioneros en el que él decía que el niño se encontraba.
Para ser breve, honrando así el objetivo de este blog, inventemos rápidamente una historia entre millones posibles, con el propósito que ya usted va descubriendo. Pongamos al acompañante que pretendió liberar al niño en este viaje en que nos encunetamos, en el cual él no participó (pero quién se lo puede negar ?, acaso esas cosas no suelen suceder ? y además bastaría con que uno de nostros se prestase a ello y lo ratificase) y lo metemos en la camioneta y decimos que huyendo de la persecución de los misioneros él se encunetó de regreso al centro del país ( en lo que sí estamos de acuerdo todos es que eso fue de ida) y de pronto un buen día aparece como el precursor de un movimiento de liberación indígena. Y si esto pudiere interesarle a más de uno y hay forma de establecerlo, entonces quién podrá negarlo. Lo demás es más fácil. Se busca el sitio, se hace un mural con una camioneta encunetada, se le pone un nombre, se...