jueves, 22 de febrero de 2007

Viendo "La Hojilla"

El programa "La Hojilla" que conduce Mario Silva tiene múltiples facetas. Un mismo televidente, esté o no identificado con el gobierno actual, puede encontrar en ese programa muchos puntos de coincidencia (incluso extremas) y a la vez de rechazo (incluso extremas). El conductor del programa dice tener muy claro esto, agregando que no le importan las consecuencias de sus dichos.
Su única confesa solidaridad absoluta es con el Presidente, la cual defiende a ultranza. El Presidente, por su parte, ha expresado puntualmente que ese programa es en buena medida una vocería suya.
Yo lo veo como demócrata practicante de muchos años, lo cual me lleva a centrarme en 3 aspectos: 1°) Por lo que tiene de vocería del gobierno más allá de las formalidades o de los actos oficiales, pues nos aclara muchas cosas, ideas, intenciones, expectativas, fortalezas y debilidades, etc.; 2°) Por todas aquellas ocasiones en que nos presenta información que podemos evaluar y que de no ser por ese medio no las conoceríamos; y 3°) porque nos permite calibrar o apreciar lo que piensan y hacen personas que no están en función de gobierno, pero están de su parte.
Quizás estos aspectos no representen para mi un porcentaje muy alto del programa pero nos satisface contar con ese material. Lo que desagrada, lo que no tiene utilidad para mi, etc. lo apartamos. Lo aprovecho, pues, en su exacta dimensión.
A las personas partidarias o no del gobierno que me preguntan la razón por la que veo ese programa les digo dos cosas: 1°) Una muy sencilla que es que todos tenemos que oírnos, en cualquier circunstancia y 2°) Los abogados hacemos un hábito de vida, una razón de vida, oír todo cuanto podamos. Expresarse, para nosotros, es un arte. Y después mos formamos criterio para tomar ´la vía que consideramos conveniente.

Ella, la inolvidable

Recuerdo todas las veces que incansablemente remé por la mar de tus ojos tristes, profundos, intensamente oceánicos.
Recuerdo las contingencias de nuestro amor sin fragua.
Eso fue amor, mujer. Te dejo estas líneas entre los vericuetos que dejan las travesuras del amor, en espera de que lleguen a ti, como desde hace tiempo debió haber sido, y halles en ellas la compensación que te adeudo. Gracias, mujer.

Ella, la inolvidable

Recuerdo todas las veces que incansablemente remé por la mar de tus ojos tristes, profundos, intensamente oceánicos.
Recuerdo las contingencias de nuestro amor sin fragua.
Eso fue amor, mujer. Te dejo estas líneas entre los vericuetos que dejan las travesuras del amor, en espera de que lleguen a ti, como desde hace tiempo debió haber sido, y halles en ellas la compensación que te adeudo. Gracias, mujer.

miércoles, 21 de febrero de 2007

Fragmento de "El arte de joder".

Torè es hoy un campesino entrado en años que vive de eso que llamaban antes “echar tiritos” y más modernamente “matar tigres”. Su casa es un rancho cercano al mar y un día carga el motor de la lancha, otro carga la pesca de otro pescador y así se pasa la vida. En tiempo pasado fue taxista en las épocas buenas y ladronzuelo en las malas.
Se fue al campo e hizo allí su familia, muy numerosa por cierto, y se fajó duro para levantarlos y hacerlos hombres y mujeres de bien. Quería que hicieran la primaria, la secundaria y luego aprendiesen un oficio o lograsen una profesión que él no pudo tener. Estaba dispuesto a todo en ese objetivo.
Su felicidad fue inimaginable el día que el mayor de sus hijos se inscribió en el liceo cercano. Toré duplicó sus esfuerzos para comprarle los libros, el uniforme y asegurarle que tuviera para merendar y para el transporte. Pero la ilusión duró poco. A mitad del periodo escolar, su hijo mayor empezó a faltar al liceo cada vez con mayor frecuencia, hasta que un buen día no asistió más.
El padre trataba de convencerlo para que no perdiera el año, lo estimulaba, le prometía regalos, pero nada surtió efecto. Finalmente, Toré se resignó y empezó a correr la cuenta regresiva para que su hijo perdiera el año.
La madrugada de uno de los días en que el vencimiento del plazo estaba ya por cumplirse, Toré sintió un ruido extraño en la habitación de su hijo y fue a ver lo que pasaba. Su hijo ya se había lavado y se estaba vistiendo para salir, cuando su padre le preguntó:
¡ Hijo ¿ qué haces, para dónde vas a esta hora ?.
Toré se quedó casi mudo cuando oyó por respuesta que su hijo iba para el liceo.
“ ¿ Pa pa ra ra el li li ceo ? ”. - le repreguntó el padre tartamudeando, con una emoción que crecía a cada segundo, sintiendo que se le aceleraba el corazón.
“ ¡ Coño, hijo, que emoción me has dado, esto es increíble, yo sabía que tú no me harías eso, que estudiar es por tú bien, que si te gradúas de algo no vas a tener que pasar por todo lo que he pasado yo... , voy a despertar a tu mamá para darle la buena noticia ”.- y cuando ya Toré se había vuelto para llamar a su mujer, su hijo le dijo:“ Un momentico papá, achanta un pelo, yo no te dije que iba para el liceo donde hablan todas esas pajas locas, para donde voy es para el liseo, bueno, entiende para la pesca de la lisa, que ya empieza la temporada y ya ayer se vio una mancha y...”

martes, 20 de febrero de 2007

"Al mundo le falta un tornillo", cantada por Gardel.

Todo el mundo está en la estufa, Triste, amargao y sin garufa, neurasténico y cortao... Se acabaron los robustos, si hasta yo, que daba gusto, ¡cuatro kilos he bajao! Hoy no hay guita ni de asalto y el puchero está tan alto que hay que usar el trampolín. Si habrá crisis, bronca y hambre, que el que compra diez de fiambre hoy se morfa hasta el piolín. Hoy se vive de prepo y se duerme apurao. Y la chiva hasta a Cristo se la han afeitao... Hoy se lleva a empeñar al amigo más fiel, nadie invita a morfar... todo el mundo en el riel. Al mundo le falta un tornillo que venga un mecánico... ¿Pa' qué, che viejo? Pa' ver si lo puede arreglar. ¿Qué sucede?... ¡mama mía! Se cayó la estantería o San Pedro abrió el portón. La creación anda a las piñas y de pura arrebatiña apoliya sin colchón. El ladrón es hoy decente a la fuerza se ha hecho gente, va no encuentra a quién robar. Y el honrao se ha vuelto chorro porque en su fiebre de ahorro él se “afana” por guardar. Al mundo le falta un tornillo, que venga un mecánico. pa' ver si lo puede arreglar.

lunes, 19 de febrero de 2007