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jueves, 10 de julio de 2008

El tormento de los secuestrados.


Por más que me esfuerzo por llegar a medir el alcance de la humillación, la ofensa, el desprecio y el dolor de estar secuestrado en las mismas condiciones de quienes están en poder de las Farc y grupos similares, creo que no llegaré jamás a establecerlo en su verdadera dimensión.
Pienso, por ejemplo, que quienes están privados de su libertad en las vergonzosas cárceles venezolanas y de países similares, por más horror en el que vivan, tienen al menos la pequeña luz de una visita semanal y la esperanza de que un juez (tan preso como él en algunos sistemas judiciales) algún día encuentre una inspiración para resolverle su caso. Y aunque sea precario algún juicio deben tener.
Pienso en los prisioneros de guerra, quienes no obstante el dolor de estar bajo el dominio de su enemigo, están amparados por ciertas normas de legislación para esas situaciones, las que generalmente se cumplen y garantizan una solución justa.
A los secuestrados en poder de las Farc y grupos similares, lo primero que seguramente los desasosiega, los martiriza, es saber que están bajo el dominio de fuerzas ilegítimas, sin derecho a juicio, sin argumento que valga, sin ni siquiera poder hacer una demostración del derecho a pensar diferente.
Debe ser tenebroso sentir que sus familias, por más amor que les tengan, se van descomponiendo y rompiendo por esa ausencia forzada. Los hijos van creciendo, las necesidades los arrinconan, los invade la desesperanza. Ese incumplimiento forzado del rol de padre o madre, en algún momento dejará ver los estragos que ha causado.
Como no hay reglas legales de convivencia, todo o casi todo, salvo quizás respirar o hacer una necesidad fisiológica, debe pasar por una súplica, un control desmedido y un vejamen para leer una carta o un pedazo de periódico, hacer unos ejercicios o exigir una medicina.
Quizás el desamparo ante la dureza de la selva y la exposición a ser atacado por animales, sobretodo venenosos, lo que tal vez en condiciones normales sea algo que requiere mucha atención, allí, en el retén de los secuestradores, sea lo menos importante, precisamente, por la magnitud de las otras consecuencias.
La incertidumbre debe ser un golpe, un traqueteo constante en la eternidad de días y noches. Es inimaginable la abulia, la desazón que debe llegar al abrir los ojos en cada amanecer, lo que en casi todos los hombres del mundo, sea cual sea la situación en que se encuentren, tiene cuando menos un barniz de ilusión por algo positivo.
En uno de sus poemas, Andrés Eloy Blanco decía que todos morimos un poco cada día. Entiendo que pensar en eso significa aceptar que hay un destino inexorable que nos lleva a un final cierto, pero al cual podemos acompasar con una vida útil, afectiva, buena, en fin, satisfactoria. Las personas privadas de su libertad en las condiciones que comentamos ni viven ni mueren un poco cada día a la par de una vida provechosa. Sencillamente, están en un abismo impenetrable e inimaginable.
No puedo pensar más en esto.

martes, 8 de julio de 2008

Ingrid Betancourt: Toda regla tiene su excepción.

Todo lo que ha vivido esta ciudadana en los últimos años parece estar rodeado de circunstancias excepcionales. Si mal no recuerdo, creo que fue ella la que logró poner casi en jaque a Ernesto Samper cuando lo investigaron por el financiamiento del narcotráfico para su campaña electoral.
Luego viene su osada campaña electoral, el secuestro, retenerla como rehén privilegiado y así convertirla en un asunto de interés mundial, hasta que, finalmente, es rescatada de una manera totalmente inimaginable, inédita, a veces colindante con lo inverosímil.
Lo que motiva estas breves líneas, aparte obviamente el hecho de regocijarnos por su retorno a la libertad (lamentando la de quienes en el mundo están privados indebidamente de ella), es ele hecho también excepcional según el cual, hasta ahora, nadie en el mundo ha puesto en dudas ni ha hecho comentarios retorcidos sobre ese rescate.
Y es excepcional porque hasta hechos mundialmente aceptados como el holocausto judío en la Segunda Guerra Mundial ha sido puesto en duda. En nuestro país, igualmente, ante los hechos del 11 de abril de 2002, hay ya dos bloques bien definidos de interpretación de los mismos, aún cuando las evidencias apunten inequívocamente en una sola dirección.
Respecto del rescate de Ingrid Betancourt, ni aún los más malsanos comentaristas, articulistas o programas de opinión han levantado ninguna sombra de desconfianza ante la explicación dada por las autoridades colombianas. ¿ No es eso ya de por sí excepcional ?.
En lo que a mi respecta, ya me veo - curiosidad de abogado litigante, tal vez - comprando cuanto libro, revista, CD, fascículo, periódico, lo que sea, que explique ese rescate.
Será un ejercicio mental de profundidad armar el rompecabezas con las siguiente piezas: 1) Cómo engañaron a unos subversivos afinados en las artes de la malicia, el secreto, el silencio, la audacia la desconfianza y la duda; 2) Cómo fue, en consecuencia, que por un tiempo nada despreciable (unos meses, que en estos casos es una eternidad) no hubo ni un detalle que cuando menos exigiese suspender el traslado de los rehenes, hasta asegurar la viabilidad de la operación; 3) Cómo fue que pusieron en manos de unas pocas personas el control en el helicóptero de una cantidad significativa de rehenes ; 4) Cómo es eso que el comandante subversivo más importante a cargo de los secuestrados aceptó entregar sus armas dentro del helicóptero y quedarse indefenso ; 5) Cómo se logró que fuesen precisamente los rehenes más emblemáticos de todos los secuestrados por las FARC los que reunieron en un solo grupo para ser entregados a otros mandos de la insurgencia, sin dejar ni siquiera uno de escudo ; 6) ¿ No observaron los guerrilleros que rodeaban la aeronave nada que les inquietara ?; 7) ¿ Cómo penetraron y utilizaron cámaras de video, siendo que ello es tan comprometedor y generador de dudas ?; 8) ¿ Cuál es el origen y desarrollo de esa falsa "ayuda humanitaria" que el gobierno colombiano logró meter en la selva y ganarse la confianza de la insurgencia ; 9) ¿Cómo se identificaron y convivieron con las FARC varias personas que concertaban la fuga, cómo se ganaron su confianza ? y 10) ¿ Estaban así tan incomunicados los frentes de las Farc, si se sabe que tenían celulares y computadores ?.
En fin, cosas interesantes que a uno le llaman la atención y quiere conocer.